LECCIÓN 2: LA FINALIDAD DE LA FILO-SOFÍA
Traducido por Carmen Zavala
La Filo-sofía, tal como yo la veo, tiene un propósito central: llegar a estar en contacto con la realidad de una manera más profunda, más plena, más intensa. El filó-sofo quiere conectarse con lo real, no solo a través del pensamiento abstracto, sino en su modo de vida – y quiere ayudar a otros a hacerlo.
Esa es la aspiración platónica. Asume que normalmente no estamos en contacto con la realidad de manera plena, porque estamos encerrados dentro de nuestro pequeño “perímetro” – dentro del ámbito limitado de nuestras expectativas y presupuestos, patrones emocionales, actitudes unilaterales, ideas centradas en uno mismo y fantasías.
Pero esta búsqueda asume también que somos capaces de ir más allá de nuestro perímetro, por lo menos hasta cierto límite. Si bien puede ser que algunos aspectos de la realidad siempre estarán más allá del alcance humano. Sin embargo, incluso la realidad que nos es accesible a nosotros es mucho más grande y rica de lo que usualmente asumimos.
Hay muchos métodos que nos pueden ayudar a acercarnos a este fin: ejercicios que elevan nuestra conciencia de nuestro perímetro, análisis filosófico para entender mejor la estructura de nuestro perímetro y de los presupuestos subyacentes, técnicas contemplativas que van más allá de nuestros patrones usuales de comprensión. Pero los métodos no son suficientes. Lo que se necesita es una travesía personal, lo que significa compromiso, tiempo y esfuerzo. En esta travesía cultivamos una nueva forma de conciencia, un nuevo estado mental: un estado mental de apertura a un más allá de nosotros mismos, a horizontes de realidad mayores y a sus múltiples aspectos o “voces”.
Claro que no podemos abolir nuestro perímetro. Como seres humanos tenemos estructuras psicológicas y culturales definitivas. Pero mientras que vivimos nuestra vida normal, también podemos mantener una apertura a un más allá de esas estructuras. Ese estado mental es Sofía – sabiduría. Es un estado mental que está abierto a muchas fuentes de comprensión, de plenitud, de vida.
EJEMPLO
(Ir más allá de nuestro perímetro puede darse en muchos niveles, grados e intensidades. El siguiente ejemplo es uno entre muchos tantos.)
Sandra siempre evita conflictos y discusiones. Sólo se siente cómoda en relaciones “placenteras”, aún si estas son aburridas y vacías. Ese es el motivo por el cual nunca se queja con sus vecinos por el ruido y por qué siempre “se olvida” de que su hermana le debe dinero. Ella suele organizar fiestas y noches de juego y viajes para sus amigos y se asegura de que todos los participantes estén ocupados y contentos.
Una noche Sandra invita a varios amigos a una noche de Bingo. Mientras que todos están conversando todavía, dos amigos, Jair y Guillermo, están sentados en la esquina discutiendo sobre le calentamiento global. Los dos hombres levantan la voz exaltados y Sandra está preocupada por esta “desagradable fricción”. Decide empezar el juego. Trata de interrumpir su discusión y jalarlos a la mesa.
Linda, una consultora filosófica, la observa. “Definitivamente tienes una concepción muy específica de las relaciones humanas,“ le susurra Linda. “Para ti, buenas relaciones significan armonía. Desacuerdos y diferencias interrumpen la armonía. Y la armonía es un asunto de gran importancia. Es más, las relaciones son como un juego – no necesitan ser profundas o significativas, mientras que sean divertidas, estén protegidas y reguladas por reglas y sean placenteras.”
Sandra quedó impactada por estas palabras. Se queda mirando como discuten Guillermo y Jair, interrumpiéndose y levantando la voz. De pronto se da cuenta de que Guillermo coloca su mano en el brazo de Jair diciendo: “No, amigo mío, no comprendes....”
El gesto solo toma unos cuantos segundos, pero impresiona profundamente a Sandra. Por un instante puede ver el lazo que existe entre estos dos hombres que discuten. Puede ver claramente como su amistad es diferente de su idea de relaciones, y como “habla” un lenguaje distinto. Y por un momento ella también puede entender este otro lenguaje, puede sentirlo, puede compartirlo.
En ese momento siente que algo extraño pasa. Por una parte, ella sigue tensa y preocupada. Sigue sintiendo la necesidad de interrumpir la discusión y de jalarlos al juego. Pero al mismo tiempo algo dentro de ella acepta la discusión de Guillermo y Jair. Siente que ella es Sandra, pero que al mismo tiempo es más que Sandra.
EN PRÁCTICA FILO-SÓFICA
En los estadios tempranos de la consultoría filo-sófica, la consultante normalmente empieza dándose cuenta de qué tanto su vida se centra en una comprensión (o “teoría”) estrecha de sí misma y de su mundo. Muchas veces el solo hecho de que la persona se de cuenta de los muros de su prisión es suficiente para abrir una puerta hacia afuera. La consultante entonces empieza a “conectarse” a otros aspectos de la vida más allá de su “teoría”. Empieza a conectarse a nuevas facetas de la realidad humana. Esta apertura le permite avanzar a estados posteriores de la consultoría.
En los talleres filo-sóficos es más difícil tratar con la historia de la vida de cada participante individual. Por esa razón el taller puede enfocar algunos aspectos generales de la vida – sentido, amor, libertad, sexo, etc. A través de diferentes ejercicios y discusiones los participantes examinan aspectos de su perímetro, experimentan momentos de ir más allá de éste y de conectarse a nuevos aspectos de la vida. La actividad grupal permite que el proceso sea más intenso y experiencial. También permite a los participantes a compararse a sí mismos con otros y de retroalimentarse mutuamente.
EJERCICIO
Tómate en una situación de costumbre, por ejemplo en interacción con alguien a quien conoces: una conversación amistosa con un vecino, una conversación con el jefe, etc.
Mientras que estás conversando, ábrete dentro de ti y toma conciencia silenciosamente – conciencia de ti mismo. No te examines “desde afuera” y no te analices a ti mismo – solo estate CON la situación: con tus sensaciones corporales, con tus gestos, tus palabras, tus pensamientos, tus emociones. Tu conciencia es como un espacio que contiene toda la situación.
Y ahora abre tu conciencia aun más: un fastidio oculto, un pensamiento cínico que estás reprimiendo, un recuerdo placentero de ayer, una urgencia de hacer algo que no te atreves a hacer, una idea que has tenido en la mente toda la semana, etc. Deja que todas estas cosas (además de la situación actual) estén presentes conjuntamente en tu conciencia.
Normalmente nuestra conciencia se centra en un sólo evento y deja de lado todo lo demás. Pero ahora tu conciencia contiene un horizonte mayor de eventos. Si se hace bien este ejercicio ofrece una fugaz mirada más allá de tu perímetro usual.
LECCIÓN 3: LA ESTRUCTURA DEL PERÍMETRO
Traducido por Carmen Zavala
Mi perímetro – mi mundo tal como lo vivo y como me relaciono con él – tiene una estructura definida. En otras palabras, mi perímetro no es una colección arbitraria de hechos no relacionados entre sí, sino que está organizado de alguna manera específica. Las paredes de mi mundo tienen una forma particular.
Podemos pensar en la estructura del perímetro de la persona como que está compuesto por tres elementos:
El primer elemento son los patrones: patrones de comportamiento, de emociones, de pensamiento, de actitud. Un patrón significa repeticiones de un mismo tema. Un ejemplo simple es el de una persona que desconfía de otra gente. Una y otra vez, esta persona se protege de otros, les atribuye motivaciones suspicaces y los pone a prueba.
El segundo elemento en la estructura del perímetro es el poder de estos patrones. Sentimos este poder cuando tratamos de cambiar nuestros patrones. Entonces descubrimos que el cambio es difícil, porque el patrón como que “quiere” mantenerse. Ofrece resistencia. Necesitamos de un esfuerzo y determinación especial para poder superarlo. Por ejemplo, el hombre desconfiado necesita de un esfuerzo conciente para superar su patrón de suspicacia. Muchas veces solo lo logra por un tiempo limitado y luego recae.
El tercer elemento es la concepción que expresa el patrón. Cuando sigo un patrón, esto quiere decir que interpreto la situación de determinada manera. Por ejemplo, si me molesto cada vez que mi esposa está en desacuerdo conmigo, entonces mi cólera puede entenderse como que dice: “Amor quiere decir que somos iguales”. Mi comportamiento y mis emociones y expectativas expresan una cierta teoría sobre la naturaleza del amor. Análogamente, si tengo un patrón de comportamiento de trato suspicaz con otras personas, entonces este comportamiento puede ser entendido como que dice: “La gente no es de confiar” En otras palabras, tengo una teoría sobre el sentido de el Otro (tal vez similar a la teoría de “el Otro como peligro” de Ortega y Gasset). En este sentido, todos tenemos teorías filosóficas sobre las cuestiones básicas de la vida, aunque usualmente no seamos concientes de ellas.
En las próximas lecciones examinaremos en detalle cada uno de estos tres elementos.
EJEMPLO
Miguel es un joven misterioso. Es difícil saber qué es exactamente lo que piensa y siente. Si le preguntas: “Qué te pareció la película?” puede ser que se ría y diga: “Definitivamente se trató de una película.” Y si le preguntas cómo se siente, puede ser que te diga: “ ¿Así que quieres ponerle una etiqueta a mis sentimientos?”
Nunca ha tenido una enamorada estable. Hace poco llevó a Silvia a ver una película, pero los mensajes encontrados que él daba, la confundían y no lograba comprender qué es lo que él quería. Más tarde le contó en confidencia a un amigo que no podía determinar si ella le gustaba o no – e inmediatamente se arrepintió de haber pronunciado esas palabras. Es más, siempre que tiene que tomar una decisión se siente ansioso. Después de tomar una decisión muchas veces de siente frustrado y triste. Pero cuando sus amigos le dicen: “Te ves triste hoy día, Miguel”, se molesta.
Podemos ver un patrón definido en el comportamiento, la actitud y las emociones de Miguel: No se identifica a sí mismo con ningún sentimiento u opinión específicos. Trata de permanecer en la vaguedad y la ambivalencia – no solo ante los ojos de otros, sino también ante sí mismo.
Este patrón ejerce un poder sobre él. Lo sigue automáticamente, sin pensar. Y cuando toma conciencia de éste y trata de resistirse a él, siente lo difícil que es. Es necesario hacer un esfuerzo especial para superar la ansiedad, la tristeza, el molesto sentimiento de ser etiquetado.
Este patrón también expresa una cierta concepción, porque dice algo así como:”No soy una cosa definida:” En otras palabras, Miguel tiene una teoría filosófica sobre la naturaleza del yo: que el yo es (o debería ser) ambiguo e indeterminado. Esta no es una teoría que piensa en sus pensamientos concientes, sino una teoría que vivencia en sus emociones y comportamientos. Un consultor filo-sófico podría ayudarlo a explorar los detalles de su concepción, examinar su validez, e investigar formas alternativas de entenderse a sí mismo.
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
La investigación de los patrones y concepciones individuales es muy importante en la práctica filo-sófica. Ésta asegura que estamos tratando con la “filosofía vivida” de la persona – con sus comportamientos, emociones y actitudes cotidianas, no simplemente con sus opiniones y pensamientos abstractos. Una investigación que solo se ocupa de ideas abstractas y no de la vida concreta, al igual que una investigación que se ocupa de la vida concreta pero no de ideas, no es realmente filo-sófica.
En la consultoría filo-sófica normalmente empezamos investigando los patrones de las personas. Una vez que se han expuesto algunos patrones, la consultoría continúa hacia las concepciones expresadas por estos patrones. La transición de los patrones hacia las concepciones es extremadamente importante, porque es una transición de la vida concreta (comportamientos, emociones, etc.) hacia la filo-sofía. Este es el punto de conexión entre el nivel de los hechos (“Esto es como me comporto y siento”) y el nivel filosófico (“El yo es indefinido”), entre el nivel de los comportamientos y las emociones y el nivel de las ideas.
Una transición análoga puede darse también entre un grupo de compañeros filo-sóficos. Un grupo de compañeros filo-sóficos es un pequeño grupo de buscadores que se encuentran cada cierto tiempo. Por eso se conocen muy bien entre ellos y pueden ayudarse el uno al otro a explorar y entender sus patrones y concepciones.
Sin embargo, en el taller filo-sófico, que normalmente se limita a varias horas, es difícil explorar la vida personal de cada participante. Muchas veces es más fácil hacer la transición en la dirección opuesta: de ideas a patrones. Los participantes pueden empezar con algunas ideas generales sobre alguna cuestión (amor, sentido, libertad, etc.) y luego examinar como estas y otras ideas similares se expresan en su vida cotidiana personal.
EJERCICIO
- Toma en cuenta varias teorías sobre la naturaleza del Otro (puedes encontrar varias de estas teorías en mis Voces 1 - www.geocities.com/ranlahav/Spanish_Voices_1.html)
- Obsérvate a ti mismo o a alguna otra persona que conozcas bien, interactuando con otras personas.
- Trata de formular los patrones predominantes en estas interacciones, su poder y su concepción (o concepciones). Normalmente es muy difícil darnos cuenta de nuestros propios patrones o concepciones sin la ayuda de un filó-sofo experimentado. Por esa razón tal vez te sea más fácil examinar a otra persona.
Un dato: Un buen punto de partida es centrarse en los comportamientos y emociones inusuales, que son peculiares de la persona en cuestión.
LECCIÓN 4: SOBRE LOS PATRONES
Traducido por Carmen Zavala
Para trascender nuestro estrecho parámetro, primero tenemos que explorar sus límites. Nuestro primer paso es examinar sus patrones.
Normalmente el repertorio de mis pensamientos, emociones y comportamientos es limitado. Solo cubre una pequeña parte del vasto repertorio de las posibilidades humanas. En ese sentido mi repertorio está limitado a determinados tipos, en otras palabras, a determinados patrones.
Un patrón implica una estructura. Significa que mis pensamientos, emociones y comportamientos no son un montón de componentes arbitrarios, sino que se relacionan entre ellos de maneras algo particulares.
El tipo más simple es la repetición. Un ejemplo es cuando una persona aprovecha toda oportunidad para pelearse con otros. Se pasa todo el tiempo haciendo lo mismo.
Pero muchas veces es mucho más complicado. Puede consistir de varios tipos de pensamientos, emociones y comportamientos que están interconectados por un tema en común. Por ejemplo, si me gusta usar ropa llamativa, me gusta chocar a la gente con mis comentarios escandalosos y me aburro cuando estoy solo conmigo mismo, y fantaseo con ser una estrella de cine, entonces estos puntos dan vueltas a un tema común: Busco ser el objeto de la atención de la gente.
Algunas veces se objeta que los patrones emocionales o de comportamiento no son un tema de la filo-sofía, sino de la psicología. Pero esto es incorrecto. Detectar patrones no es ni filosófico ni psicológico – es simplemente observar los hechos. La diferencia entre filo-sofía y psicología es qué hacemos con los patrones observados. Si, por ejemplo, buscamos el mecanismo emocional que produce este patrón, entonces probablemente estaremos haciendo psicología. De lo contrario podemos usar el patrón para examinar la concepción del mundo de la persona - su modo de entenderse a sí mismo, su filosofía de vida. Entonces estaremos haciendo filo-sofía.
UN EJEMPLO
Miriam es una estudiante universitaria. Es un poco tímida, pero muy dulce y amistosa. Y sin embargo, extrañamente, no tiene ningunos buenos amigos.
Muchos estudiantes dirían la misma cosa sobre ella: Cuando la conoces primero, es encantadora. Su sonrisa es mágica y su voz profunda hace que sientas que estás totalmente con ella. Y efectivamente, está feliz de escucharte, de ayudarte y de alentarte. Entonces piensas que ha tomado un interés especial en ti, y que llegarán a ser grandes amigas. Pero entonces sucede algo raro: Te das cuenta de que es imposible llegar a acercarte más a ella. Sigue siendo amable y servicial, pero encuentra todo tipo de excusas para evitar encontrarse demasiado contigo.
Laura, una compañera de clase, se sintió herida por el comportamiento de Miriam. Le preguntó a Miriam directamente si la estaba evitando. Miriam se sintió mal por herir a Laura y pidió mil disculpas. Y durante las tres semanas siguientes trató de reivindicarse: Se sentaba junto a Laura en la clase, salía con ella a la cafetería y era aún más encantadora que de costumbre. Pero pronto la relación comenzaba a aburrirla. Y a fin de mes de nuevo empezaba a evadir a Laura.
Otra compañera de clase, Amelia, reaccionó de manera más agresiva a la actitud de Miriam. La confrontó directamente, le alzó la voz y la acusó de traición. La cara de Miriam esbozó una sonrisa amable e indiferente: “Qué aburrida” se dijo a sí misma. “No vale la pena”, y la borró de su corazón.
Cuando examinamos esta historia, notamos un patrón que conecta los diferentes episodios: Miriam es una conquistadora: conquista los corazones de la gente alrededor de ella. Se preocupa por ellos, pero solo si no están demasiado cerca, porque las relaciones profundas no le interesan. Y cuando una conquista le parece imposible (como en el caso de Amelia), pierde interés. Resumiendo, su patrón parece ser el de una coleccionista de corazones.
Un proceso filo-sófico puede explorar este aparente patrón en más detalle, examinar de manera más completa cómo es que éste se expresa en la vida cotidiana de Miriam, como se conecta con otros patrones, y qué concepción (‘teoría`o `visión del mundo`) expresa.
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
En la consultoría filosófica empezamos investigando el perímetro del consultante, para hacerlo empezamos explorando sus patrones – emocionales, cognitivos y de comportamiento. (Esto va a permitir a la consultante examinar sus concepciones, y luego ir más allá de ellas).
Pero acá surge una tentación muy común. La consultante muchas veces viene a la consultoría con un problema específico: un dilema en el trabajo, un problema conyugal, insatisfacción consigo misma, etc. El consejero muchas veces está tentado de buscar soluciones.
Desde la perspectiva de la presente aproximación, esto es un error. La consultora filo-sófica no es una terapeuta conyugal ni es una consultora profesional. Su trabajo no es resolver problemas, sino guiar a la consultante en una travesía de autoexploración. Y un buen punto de partida es fijarse en estos hechos: en cómo la persona se comporta, piensa y siente – en otras palabras, en patrones.
El siguiente ejemplo ilustrará este punto:
Jorge, un programador de computadora llega donde el consultor quejándose de que las cosas no están yendo bien en el trabajo.
“El trabajo ya no es divertido”, dice, “El nuevo jefe está supervisando qué es lo que todos están haciendo. Es exigente. Y ya no me siento natural y a gusto. Ya no fluyo con el trabajo. Y lo peor es que todo el mundo en el trabajo está contento con el nuevo jefe. Ahora toman el trabajo ‘en serio’. ¡Qué lata!”
“¿Puedes decir más sobre cómo te sientes en esta nueva situación?”
“Me aburro. Antes de que viniese él, la oficina estaba llena de vida. Convertíamos todas las tareas en un juego: ¿quién resuelve este problema informático primero? (esta era ,a propósito, mi propia idea, pero a todos les gustaba). Ahora todos están tan serios. Ya no cuentan historias divertidas. Ya no conversan. Y les encanta el nuevo jefe porque les ofrece ‘retos profesionales’. Es un asco.”
A estas alturas el consultor tiene que resistir la tentación de buscar soluciones satisfactorias. La Filo-sofía no está en el negocio de producir satisfacción. Su camino es el camino de la autocomprensión, de la sabiduría.
El consultor sensible notará que Jorge usa un vocabulario muy específico: divertido, emocionante, natural, flujo – versus aburrido, serio, sin vida. Sugiere un tema común, o un patrón: busca diversión.
Para el filó-sofo, esta observación es una puerta de entrada para explorar el perímetro de Jorge.
“Parece, Jorge, que la diversión es importante para ti.”
Puede que ahora empiecen a explorar este aparente patrón de búsqueda de entretenimiento: si realmente caracteriza sus actitudes (a veces nuestra impresión inicial está equivocada), qué tipo de diversión busca, cómo se manifiesta en diferentes situaciones, a qué sentimientos está asociado, etc. Una vez que el patrón empieza a ser expuesto, es tiempo de avanzar hacia el siguiente paso: explorar la concepción (visión del mundo, filosofía) que subyace al patrón de Jorge.
EJERCICIO
Piensa en dos o tres personas que conoces, que se comportan de manera diferente en situaciones similares. Por ejemplo, piensa en cómo dos de tus amigos miran televisión y cómo reaccionan frente a un partido de fútbol o a las noticias.
Ahora trata de caracterizar la actitud de cada uno de ellos en estas circunstancias (p. ej. la reacción y las emociones de cada persona frente a la televisión). Escribe una lista de características de cada persona y se lo más específico que puedas. Luego trata de ver si cada lista puede ser caracterizada por un tema(s) común(es), o patrón(es). La diferencia entre las dos personas puede ayudarte a agudizar tus observaciones.
LECCIÓN 5: DE LOS PATRONES A LAS CONCEPCIONES
Traducido por Carmen Zavala
Mis patrones – mis patrones emocionales, de comportamiento y de pensamiento – expresan mi actitud hacia mi mismo y hacia los demás, mi modo de interpretar el mundo y de entenderlo. Mis patrones, en otras palabras, expresan mi concepción del mundo. Esta concepción es parte de lo que define los límites de mi mundo – mi PERÍMETRO. Y mi perímetro es lo que yo , en tanto consultor filo-sófico, aspiro a trascender.
Más específicamente, estamos constantemente interpretándonos a nosotros mismos y nuestro mundo, no solo en nuestros pensamientos, sino principalmente a través de nuestras emociones y comportamientos. Por ejemplo, cuando me avergüenzo de algo que hice, este sentimiento es como una afirmación: “Este tipo de accionar es deshonroso.” O, si me angustia la posibilidad del fracaso cada vez que me enfrento a una tarea, entonces esta angustia probablemente quiera decir (entre otras cosas): “El éxito es muy importante en la vida”. Y si constantemente trato de controlar a mi esposa o a mi esposo, entonces mi comportamiento puede ser que exprese la idea de “Amar significa poseer”.
En este sentido, a través de nuestras actitudes cotidianas expresamos nuestra concepción de la vida, muchas veces sin ser conscientes de ello. Nuestra actitud frente a nuestros amigos expresa nuestra comprensión del significado de la amistad. Nuestro comportamiento en los pleitos entre vecinos dice mucho de nuestra concepción de justicia. Nuestras elecciones y miedos y expectativas y respuestas se remiten a las cuestiones básicas de la vida.
Tenemos entonces, que todos somos filósofos, aunque no todos seamos filósofos buenos o profundos. Pero la mayoría de nuestras “teorías” filosóficas son algo que VIVIMOS en nuestra vida cotidiana, no es algo sobre lo que estemos PENSANDO. Son nuestras “concepciones vividas”.
Estas concepciones tienen un papel importante. No podemos vivir en nuestro mundo sin interpretarlo. Pero muchas veces también son nuestra prisión, porque no dan una perspectiva de la vida superficial, rígida y unilateral. Limitan los vastos horizontes de la existencia humana a una interpretación estrecha, a un rango restringido de posibilidades. Ese es nuestro PERÍMETRO – el mundo tal como es definido por nuestros patrones y concepciones.
EN LA PRÁCTICA FILO-SÓFICA
Si la meta de la práctica filosófica es trascender los muros de nuestro estrecho perímetro, entonces el primer paso debería ser explorar estos muros. Es mucho más fácil trascender lo que ves y entiendes. Ese es el motivo por el cual normalmente empezamos el proceso de la práctica filo-sófica explorando nuestro perímetro – nuestros patrones, las concepciones expresadas en esos patrones, y los poderes que los animan.
En los GRUPOS DE CAMARADERÍA FILOSÓFICA, los compañeros comparten sus experiencias y observaciones personales para investigarlas juntos entre todos. El grupo no se interesa por opiniones y teorías abstractas, sino principalmente por concepciones vividas. Al mismo tiempo su propósito no es analizar miembros individuales, sino más bien escuchar juntos a la variedad de voces de la vida. Al examinar las experiencias-de-vida personales buscan entender los lenguajes con los que la vida habla dentro de nosotros, las concepciones que la vida expresa.
EJEMPLO
Daniel es un miembro de un grupo de camaradería filo-sófica, que se reúne una vez por semana. En las reuniones es muy activo y acomedido. Sus comentarios meditados ayudan a sus compañeros a examinarse a sí mismos y su actitud de empatía los anima a abrirse y contar sus experiencias privadas.
En su quinta reunión, Irena le dice: “¿Sabes qué Daniel? Has alentado a todos a hablar de sí mismos. Pero seguimos sin saber nada sobre ti.”
Daniel sonríe. “Bueno, y eso te hace sentir incómoda?”
Y la conversación se dirige ahora hacia los sentimientos de Irena.
Roger interrumpe: “¡Lo has hecho de nuevo Daniel! Has cambiado el tema y has evitado así hablar de ti mismo.”
“¿Ah sí? Daniel pregunta asombrado. Piensa un poco, y luego se da cuenta que Irena y Roger están el cierto. “Sí, gracias por señalárnoslo. Definitivamente trato de no exponerme. Un patrón interesante, ¿no? Tal vez sea algún tipo de mecanismo de defensa...”
“Recuerda”, lo interrumpe Bruno, “no estamos haciendo psicología aquí. Estamos haciendo práctica filo-sófica. La pregunta es, qué es lo que dicen tus patrones, no los mecanismos psicológicos detrás de ellos.”
“¿Te gustaría que el grupo discuta esto, Daniel?”, le pregunta Jessica.
Daniel frunce el ceño. “No se, no quiero ser el tema de su conversación.”
“No te preocupes, Daniel, no vas a ser el tema. El tema principal es el auto-exponerse. Después de todo esto es un grupo de camaradería filosófica, y no de consultoría grupal. Necesitamos sus experiencias para poder investigar juntos lo que significa exponerse a sí mismo.”
“De acuerdo, acepto. Hagamos que el auto-exponerse sea el tema de esta reunión.”
Daniel ahora trata de explicarse. “Cuando hablo sobre mí mismo y todos ustedes me escuchan, me siento como un bebe, y ustedes son los adultos que cuidan de mí.” También les cuenta sobre algunas experiencias relacionadas.
Otros compañeros comparten sus experiencias de auto-exponerse, y a través de esta comparación obtienen una perspectiva mayor sobre lo que estas experiencias dicen – es decir, de los que las concepciones expresadas en ellas dicen.
Para agudizar sus observaciones, también discuten posibles teorías sobre la exposición. Se menciona a Sartre (avergonzarse es ser objetivado por la mirada de otra persona), así como a Nietzsche (con amigos “no se debe querer ver todo”). Así el grupo de camaradería filosófica desarrolla una red de concepciones de auto-exposición, que echa luces a sus casos personales. La vida habla en sus vidas en una variedad de voces que están interrelacionadas de maneras complejas.
“Estoy empezando a entender mi actitud“, dice Daniel. “No me gusta ser el centro de atención. Pero no es porque sea tímido. Es porque no me gusta cuando otros hacen cosas por mí, o me hacen cosas. Odio ser un recibidor, odio ser pasivo. El presupuesto es: Si soy un receptor pasivo, entonces desaparezco, no soy nada. Solo existo si doy, si ayudo, si actúo.”
“Una concepción filosófica interesante”, dice Bruno. “Existir significa actuar sobre otros. Recibir acciones significa no existir.”
“Exactamente. Tal vez sea una teoría controvertida desde un punto de vista lógico, pero eso es quien soy. Y ahora puedo ver como esa concepción se relaciona con muchas otras cosas en mi vida.”
EJERCICIO
Lean los casos de Miriam y Jorge en la Lección 4 de este curso. Noten los patrones encontrados en las actitudes de Miriam y Jorge. ¿Qué concepciones expresan estos patrones? (Para contestar esta pregunta tal vez sea necesario agregar detalles imaginarios a las dos historias.)
LECCIÓN 6: SOBRE LAS FUERZAS
Traducido por Carmen Zavala
Muchas veces no nos damos cuenta de lo rígido que es nuestro perímetro y cuán resistente es al cambio. No nos damos cuenta, en otras palabras, de lo poderosos que son nuestros patrones emocionales y de conducta. La razón es que normalmente no nos resistimos a ellos, sino que simplemente los seguimos de manera automática, como si fuese la cosa más natural hacerlo. Seguirlos requiere de muy poco esfuerzo. Por ejemplo, una persona a la que le gusta discutir no necesita hacer mayor esfuerzo para empezar a discutir, es algo que le nace. De la misma manera una fanática del trabajo no necesita obligarse a sí misma a trabajar duro – es su inclinación espontánea.
Esto es especialmente cierto en el caso de los patrones humanos universales que son comunes a la mayoría de los seres humanos. Por ejemplo, la mayoría de nosotros actúa – sin mayor reflexión o esfuerzo – de manera que los demás nos entiendan, para parecer consistentes y razonables, para seguir las reglas de buena educación de la sociedad, para dar una buena impresión a nuestros amigos. Los libros de psicología están llenos de descripciones de estos patrones automáticos.
El resultado es que nos sentimos libres a pesar de que en verdad estamos siguiendo nuestras concepciones y patrones universales. En otras palabras, estamos confinados a nuestro pequeño perímetro, pero no lo experimentamos como que estamos restringidos, porque es aquí donde sentimos cómodos y como en nuestro lugar natural. Por lo tanto, si una persona normal responde cortésmente o si una persona a la que le gusta discutir, discute, no sienten las paredes de su prisión si nunca han tratado de salir de ella. Como un río que fluye entre dos orillas, fluyen a lo largo de un estrecho sendero que es fácil, pero limitado.
Sólo cuando el río trata de salirse de su cauce –o cuando el prisionero trata de abandonar la prisión- es que se dan cuenta de que realmente están restringidos. En otras palabras, cuando tratamos de romper con nuestros patrones y concepciones, lo encontramos extremadamente difícil y muchas veces imposible.
Muchos tipos de sentimientos nos presionan a mantener nuestro viejo patrón familiar: Cuando actúo irracionalmente, por ejemplo, me siento ansioso por corregirme o explicarme. Análogamente, la persona tímida se siente nerviosa cuando decide hablar en público; el egocéntrico se aburre en una conversación sobre otros; a la mujer insegura le da vergüenza cuando le piden mostrar sus dibujos; el fumador siente una tentación insoportable cuando trata de dejar de fumar; el hablador compulsivo siente una necesidad tremenda de hablar cuando le piden que escuche.
Estos sentimientos y necesidades nos presionan a volver a nuestros antiguos patrones familiares y a sus concepciones correspondientes. E incluso si alguna vez las superamos, probablemente sigamos sintiendo esa dificultad, y tarde o temprano retornaremos a nuestros patrones usuales.
Esto significa que los muros de nuestro perímetro son verdaderos muros de una prisión. Actúan como FUERZAS que nos presionan hacia nuestros patrones y concepciones.
Los psicólogos y sociólogos investigan las causas de estas fuerzas – tendencias humanas innatas, mecanismos de defensa, traumas infantiles, presiones sociales, etc. Pero en tanto filó-sofos prácticos estamos interesados en cómo se manifiestan esas fuerzas en el perímetro del individuo, no en los mecanismos detrás de él.
EJEMPLO
Poco después de su matrimonio, Nancy descubre que nunca le dice “no” a su marido. Si por ejemplo él le sugiere: “¿Qué tal si vamos al restaurante chino Nancy?”, a ella le resulta casi imposible rehusarse. Después de reflexionar un poco se da cuenta de que esa es también la actitud frente a sus padres y frente a sus dos mejores amigas.
Qué extraño, piensa ella, su marido siempre es tan bueno y dulce y sus padres nunca se molestan, entonces ¿por qué tiene tanto miedo de decir “no”? Además, no le da miedo contradecir a otras personas – a sus vecinos, sus colegas en el trabajo, incluso a su jefe.
Después de pensar en su patrón de comportamiento, empieza a entender la concepción que está detrás de éste. Es como si algo dentro de ella dijese: “Amor significa acuerdo total”. Algo dentro de ella tiene miedo de que el desacuerdo pudiera oponerse a sus relaciones de amor.
Se queda pensando por varios días sobre esto, así como sobre otros comportamientos y emociones y luego se da cuenta de que todos se enmarcan dentro de una concepción general: “Amar significa fusionarse. Si amas a alguien, los dos devienen una persona: una opinión, un comportamiento, un uno de todo.” Ahora se da cuenta por qué siempre necesita saber qué es lo que está haciendo y pensando su marido, por qué siempre se encuentra con que entra a su oficina para limpiarla, por qué se pone impaciente cuando sale con sus amigos, y muchas otras cosas.
Nancy decide romper con esa concepción y con los patrones que ella crea. Al día siguiente cuando su marido le sugiere ir a pasear al parque, le mira a los ojos y duda. Quiere decir no, pero su sonrisa hace que su decisión se diluya. Siente que no puede decepcionarlo, que no tiene el valor de hacerlo.
“Debo hacer más esfuerzo”, decide luego.
Al día siguiente cuando su marido le sugiere ir a visitar a su amigo Tonio en la noche, ella logra bloquear su tendencia natural a aceptar. En vez de ello se obliga a responder: “No, esta noche no Kenny. ¿Por qué no vas sin mí?
Inmediatamente la ansiedad embarga su corazón. Toma aliento y se encuentra a sí misma buscando nuevamente su cara una y otra vez, para ver si está molesto u ofendido. Por el resto del día ella es super-buena con él, tratando de apaciguarlo.
En la noche después de que él va a ver a Tonio, se siente nerviosa. “Este nerviosismo es estúpido”, se dice a sí misma. “¿Por qué no voy a dejar que esté por su cuenta?” Pero su razonamiento no la calma y sus emociones siguen hablando el lenguaje de su antigua concepción. No puede dominar su ansiedad.
Se pasa meses luchando contra sus patrones emocionales y de comportamiento. Pero si bien ha mejorado su capacidad de obligarse a sí misma a dejar a su marido solo de vez en cuando, sigue siendo, sin embargo, difícil. Sigue sintiendo la necesidad de fusionarse con él y sólo puede resistirse a esto a través de una decisión y un esfuerzo concientes. En el fondo de su corazón su concepción de amor sigue invariable.
EN LA PRÁCTICA FILO-SÓFICA
Nuestra cultura contemporánea está encantada con la idea de la auto-transformación, y la auto-superación. El mercado nos inunda con libros de auto-ayuda y talleres y clases de auto-superación. Cómo ser más feliz, cómo mejorar la autoestima, como ser mejores padres, cómo tener mejor sexo. Aparentemente no somos suficientemente buenos y tenemos que ser mejores.
Pero en la práctica filosófica una aproximación así estaría descaminada. Este tipo de auto-superación puede que sea una tarea legítima para algunas psicoterapias, pero la filosofía sólo puede adoptarla a cambio de volverse trivial y superficial. Haría que la filosofía pasara de ser una búsqueda de sabiduría a convertirse en técnicas pragmáticas de modificación del comportamiento o de las emociones. Es más, simplemente reemplazaría un patrón con otro, el de la timidez con el de la decisión firme, el de la molestia con sonrisas, reemplazaría una prisión por una prisión más cómoda.
En la filo-sofía no buscamos soluciones pragmáticas o prisiones cómodas. Nuestro objetivo es más ambicioso: abrirnos a horizontes más amplios de comprensión y de vida. Pero esto no significa que tratemos de abolir los muros de nuestro perímetro. Una vez que apreciemos la enorme resistencia de nuestros patrones y concepciones, nos damos cuenta de que esa es una meta irreal. Nos damos cuenta de que es básicamente imposible eliminar nuestra personalidad y actitudes básicas frente a la vida.
Hasta un cierto punto, claro que podemos hacer cambios en nosotros. Podemos adquirir conocimiento nuevo, podemos modificar comportamientos específicos que son periféricos a nuestra personalidad (p.ej. fumar, ¡aunque incluso eso pueda ser extremadamente difícil!); podemos adoptar nuevas técnicas para tratar con alguna emoción problemática específica (p.ej. algún truco para superar el miedo), podemos aprender a hablar de manera diferente (p.ej. decir cosas positivas), o cómo pensar en nosotros con un nuevo vocabulario. Muchas terapias hacen precisamente esto. Pero aunque estos cambios superficiales nos ayuden a sentirnos mejor, dejan básicamente sin cambio alguno el perfil básico de nuestro perímetro.
Como filó-sofos prácticos nuestro objetivo primario es crecer a través de la comprensión, no es fijar comportamientos o emociones. Entendemos las enormes fuerzas que sostienen nuestros patrones y concepciones. Nos damos cuenta de que nuestra fuerza de voluntad y autocontrol tienen poca capacidad de cambiarnos. Como consejeros o coordinadores de talleres abandonamos la esperanza ingenua de que el auto-conocimiento le permita al aconsejado cambiar de alguna manera sustancial. Tenemos entendido, que aun cuando los consultantes están concientes de sus patrones e incluso cuando deciden cambiarlos, la distancia a un cambio efectivo es enorme.
Cuando entiendo a las fuerzas que mantienen mis patrones y concepciones, el resultado es la humildad. Acepto la debilidad de mi autocontrol y de mi voluntad. Comprendo lo poco que mis esfuerzos pueden influenciar mi perímetro. Mi “yo” conciente, constantemente ocupado, al que le gusta controlar y decidir y dictar, se da cuenta de sus limitaciones.
Esto me inspira a dejar que mi yo-controlador se desprenda de mí, a abandonar mi actitud auto-controladora y a abrirme a otras actitudes. Abro en mí un espacio para otras fuentes dentro de mí, para nuevas fuentes de inspiración, de comprensión, de sabiduría. Al hacer a un lado mi astuto pequeño yo, les permito actuar dentro de mí.
Esto es, por cierto, un momento importante en el proceso de la práctica filo-sófica: el momento de descubrir que no soy tan libre como pensaba, que soy un prisionero de poderosos patrones. El darme cuenta de esto, abre la puerta para un verdadero cambio y comprensión filo-sófica – no un cambio de mi comportamiento y emociones impuesto por la razón, sino más bien una nueva dimensión de ser. Pero esto es un tema para una lección futura.
EJERCICIO
En este ejercicio tu tarea es sentir las fuerzas de tus patrones y concepciones al tratar de oponerte a ellos. Si, eres como la mayoría de la gente a la que no le gusta hacer el ridículo, entonces puedes hace lo siguiente:
Anda a una tienda y pide comprar algo que obviamente no venden allí. Por ejemplo, anda a un punto de venta de entradas y pide un sandwich o anda a un restaurante y pide comprar un martillo. Aun si no tuvieses el valor de hacer este ejercicio, trata de ir lo más lejos que puedas. Aunque lo logres o no, toma conciencia de la resistencia interna: la tensión y la ansiedad, la batalla interior, el esfuerzo.
A lo mejor desearías objetar: “no quiero hacerlo porque no quiero ofender a nadie”, “No quiero hacerles perder su tiempo”, etc. Estas son excusas. Lo más probable es que no tengas el valor de hacerlo, lo que significa que tu patrón es demasiado poderoso. Este probablemente sea el patrón de cumplir con las expectativas sociales expresando la concepción:”Uno debería comportarse como se espera de uno”, o: “Uno debería parecer razonable.”
También puedes hacer un ejercicio similar con un patrón personal (no universal), que sea particularmente tuyo. Una vez más, ya sea que lo logres o no, date cuenta de tu resistencia interna, el esfuerzo, la batalla.
LECCIÓN 7: FILOSOFANDO EN LA EXPLORACIÓN DEL PERÍMETRO
Traducido por Carmen Zavala
Hasta ahora hemos discutido la primera etapa de la travesía filo-sófica: explorar el perímetro de la persona. Pero ¿en qué sentido esta etapa es filosófica? ¿Dónde está la filosofía en este tipo de exploración?
Hasta cierto punto, el pensar filosófico aparece prácticamente desde el inicio en la forma de pensamiento crítico. Utilizo el pensamiento crítico cuando descubro los patrones que caracterizan mi comportamiento, emociones y pensamientos. Utilizo el pensamiento crítico cuando formulo las concepciones que estos patrones expresan – las "teorías" que están plasmadas en mis actitudes. Y utilizo el pensamiento crítico cuando discierno las fuerzas que mantienen estos patrones y concepciones. El pensamiento crítico es parte del razonamiento filosófico en el sentido tradicional de la filosofía. Una persona entrenada en la filosofía tradicional tiene por ello una ventaja en este tipo de exploraciones.
Pero el lugar principal para filosofar viene después: Una vez que trazo las líneas generales que limitan mi perímetro (o el de otra persona), es tiempo de explorarlo con mayor detalle. Y para hacer eso, investigo mis concepciones de la misma manera que investigo teorías filosóficas: Analizo conceptos centrales, trazo conexiones lógicas o contradicciones, expongo presupuestos ocultos e implicancias lógicas y evalúo cuan razonables son.
Por ejemplo, un análisis filosófico puede revelar que en el mundo de Maria el concepto de libertad implica espontaneidad. O puede mostrar que la noción de amistad de Miguel es contradictoria, porque requiere tanto de dependencia como de independencia. Puede ser que revele que la vida de Marta gira alrededor de la distinción fundamental entre lo sublime y lo trivial, lo elevado y lo bajo. Y puede ser que revele que la concepción que Esteban tiene de las relaciones amorosas se basa en el presupuesto oculto de que el placer significa egoísmo.
Para llevar a cabo este análisis filosófico son importantes una serie de habilidades. Antes que nada necesitamos una buena capacidad de razonamiento y específicamente una capacidad para el pensamiento crítico.
Segundo, tenemos que tener experiencia en formular teorías, particularmente teorías filosóficas. Después de todo, las concepciones son teorías personales y formular teorías es precisamente lo que hacemos cuando exploramos la concepción de una persona.
Tercero, deberíamos estar familiarizados con una serie de diferentes teorías filosóficas de la historia de la filosofía. La historia de la filosofía contiene un tesoro de ideas, y no tiene sentido reinventar la rueda. Sin conocimiento previo es muy difícil formular una concepción del sentido de amor, por ejemplo, o de la naturaleza de la libertad. Si tenemos una buena base de conocimiento histórico podemos utilizarla como base para comparar ideas, modificándolas, adaptando, combinando, contrastando y de esa manera formulando los detalles de la concepción en cuestión. Por ello debemos estar familiarizados con las teorías sobre asuntos de la vida cotidiana, tales como el amor, el sentido, la justicia, la libertad, etc. Desafortunadamente, la filosofía imperante trata principalmente cuestiones altamente abstractas y muchos temas cotidianos reciben muy poca atención en los programas académicos de filosofía.
Cuarto, deberíamos tener imaginación filosófica y creatividad. El mero conocimiento de la historia no es suficiente, porque la gente real no encaja en teorías pre-hechas. Cada vida es un mundo diferente con concepciones y patrones únicos y solamente a través del pensamiento creativo es que podemos entender el carácter distintivo de su geografía.
En suma una base filosófica es muy importante en la exploración del perímetro de la persona. Los que no tienen esta base pueden ser ayudados por filósofos experimentados en talleres, grupos de compañeros filosóficos o conversaciones de asesoramiento filosófico.
EN LA PRACTICA FILOSOFICA
No hay reglas exactas para guiarnos en la práctica filo-sófica. Filosofar es en gran parte, un arte. Sin embargo muchas preguntas importantes nos pueden ayudar en el proceso:
Primero, es importante preguntarnos: ¿Cuales son los conceptos principales en los perímetros de una persona? Estos conceptos pueden ser vistos como los ladrillos de construcción con los que se construye el perímetro, o como el VOCABULARIO con el que puede ser descrito.
Un vocabulario es solo una lista no organizada de conceptos. Por eso, una segunda pregunta importante es: ¿Cuál es la estructura de estos conceptos? Para responder esta pregunta necesitamos hacer un análisis filosófico: determinar qué conceptos son centrales y cuáles son periféricos, cómo se relacionan los diferentes conceptos entre ellos, y cuál es el significado exacto de cada uno de ellos. Muchas veces un análisis así revela que la aparente superficie oculta una red muy diferente de ideas.
El resultado de este análisis es un MAPA CONCEPTUAL que muestra cómo los conceptos más importantes están organizados en el perímetro de la persona. El mapa representa, en otras palabras, la estructura del mundo de la persona.
Una tercera pregunta es: ¿Cuáles son los PRESUPUESTOS e IMPLICANCIAS en el perímetro de la persona?
Por ejemplo, si para Jaime es importante ser una persona única y especial, entonces esto parece tener una implicancia interesante: en su mundo uno debería compararse con los demás (para evitar ser parecido a ellos). O si en el perímetro de Jessica no puedes confiar en lo que los demás te dicen, entonces esto parece sostenerse en el presupuesto de que las personas están motivadas por motivaciones ocultas.
Una cuarta pregunta importante es: ¿Hasta que punto se sostiene el perímetro de la persona como una teoría? ¿Es coherente? ¿Sus presupuestos son razonables y consistentes? ¿Son validas sus conexiones conceptuales?
Estas cuatro preguntas obviamente no son las únicas que podemos preguntar, pero son de gran ayuda. Esta demás decir, que se trata solo de lineamientos heurísticos generales y que no se trata en ningún caso de un método a seguir estrictamente.
EJEMPLO
Liz es una persona a la que le gusta discutir. Le gusta expresar sus opiniones sobre todo tipo de temas y empieza muchas de sus frases con “Estoy en desacuerdo” – y a veces “Estoy de acuerdo”. Cuando otros se quejan sobre su actitud, ella les contesta que es “autentica” y simplemente dice lo que piensa.
Liz se embarca en una auto-investigación filo-sófica. Observa que uno de los principales patrones de su comportamiento es que causa enfrentamientos con la gente al expresar sus opiniones. Efectivamente, muchas veces no puede controlar el impulso irresistible de expresar su acuerdo o desacuerdo. Ella llega a la conclusión que es un patrón de comportamiento que expresa la concepción: Tengo que tener una opinión clara sobre todo tipo de asuntos. En este punto se queda estancada, y no sabe como proceder.
David se ofrece a ser su compañero filo-sofico. Liz acepta, porque sabe que la gente muchas veces no es conciente de sus propias actitudes, y necesita de un “espejo”. Los dos compañeros conversan sobre su actitud discutidora.
“Me parece”, sugiere David en su segundo encuentro,”que no es suficiente para ti tener una opinión. También quieres expresarla.”
“Claro. De qué otra manera seria yo auténtica si no expreso mis opiniones?”
Mas tarde David remarca: “Sabes Liz, hay muchas palabras que parecieran reaparecer una y otra vez en nuestras conversaciones: “acuerdo”, ”desacuerdo”, “opinión”, “declaro”.”
“Hay algo de malo con eso?”
“No, claro que no. Solo estoy señalando que estos son conceptos importantes en tu mundo. Son parte del vocabulario de tu comportamiento.”
“Interesante David. Creo que tienes razón. Y otra palabra es “autenticidad”.
Cuando la conversación gira hacia la vida de David, los dos compañeros se dan cuenta de lo diferente que el mundo de ella es del suyo. En el mundo de él, el concepto de “opinión” o “acuerdo” son irrelevantes. David gasta muchas energías nutriendo sus relaciones con un pequeño grupo de amigos selectos, y sus conceptos centrales son los de intimidad, confianza y traición.
En su tercer encuentro, David sugiere que miren más profundamente en los vocabularios de sus perímetros y traten de organizarlos. Descubren que en el mundo de Liz, el concepto de opinión sólo es la superficie de algo más profundo. Para ella, expresar su opinión no significa defender la verdad, sino principalmente expresar su independencia. “Esto es lo que yo pienso!” para ella significa: “¡Yo decido lo que yo pienso!” Ahora Liz se da cuenta de que eso es el por qué ella a veces discute por discutir aunque el tema no le interese. Eso es también el por qué se siente tan poderosa después de una discusión.
En un encuentro posterior ambos analizan los conceptos de Liz de independencia y autenticidad. Para ello, examinan varias experiencias personales y descubre que en su perímetro ser auténtico significa “Soy leal a mis opiniones. Sólo mis opiniones guían mi comportamiento.” Este análisis aclara la conexión entre desacuerdo/acuerdo, expresar opiniones, independencia y autenticidad. Pronto Liz y David tienen un mapa conceptual. El mapa no está escrito sobre papel sino en sus mentes, y le sirve a Liz para entender la estructura de su perímetro.
Ahora continúan examinando los presupuestos e implicancias ocultos en su aproximación a otros. Primero advierten un presupuesto central en su perímetro: que la autenticidad es un estado cognoscitivo de la mente – tener opiniones – y como tal, opuesto a la autenticidad como espontaneidad, o autenticidad como expresar emociones. También se dan cuenta de que su aproximación implica que la demás gente es un peligro a su autenticidad –ese es el motivo por el cual necesita expresar sus opiniones como si con ello levantara un muro para protegerse de su influencia. Esto abre una entrada para la discusión del concepto del Otro que tiene Liz.
En una sesión posterior, cuando los compañeros empiezan a evaluar la vida de Liz, ella se da cuenta de que sus presupuestos son cuestionables. “¡Ser auténtico no es sólo ser leal a tus opiniones,” dice, “sino también a tus sentimientos!”
Finalmente Liz y David sienten que tienen una idea clara del perímetro de Liz, sus conceptos principales, su estructura interna, implicancias, presupuestos, ventajas y debilidades. Ahora están listos para la siguiente etapa del proceso filo-sófico: Trascender los límites de sus perímetros.
EJERCICIO
Elige uno de los conceptos discutidos en “Voces de la Realidad Humana” en www.geocities.com/ranlahav/Index_Spanish.html (el Otro, la autenticidad, la libertad, el sentido, lo correcto y lo incorrecto y la trascendencia). Luego analiza el concepto tal como aparece en tu propio perímetro. Esta tarea se hará más fácil si comparas tu actitud a las aproximaciones filosóficas mencionadas en el texto.
Recuerda, la cuestión no es lo que tú PIENSAS sobre ese concepto, pero como ese concepto se expresa en tus actitudes cotidianas – en tus emociones, comportamiento, en tus pensamientos cotidianos. Recuerda también que pueden haber dos o más concepciones contradictorias en tu perímetro y que diferentes análisis serían apropiados para diferentes situaciones (por ejemplo, tu concepto de libertad cuando estás con amigos puede ser diferente de tu concepto de libertad cuando estás frente a personas que representan la autoridad).
LECCIÓN 8: PREGUNTÁNDOSE SOBRE LA CUESTIÓN DE IR MÁS ALLÁ
Traducido por Carmen Zavala
He examinado mi vida cotidiana, noté cómo estaba encerrada en un perímetro limitado, estudié las paredes de esta caverna platónica - ¿A partir de de acá hacia donde voy?
Es hora ahora para la segunda parte de la travesía filo-sófica: tratar de salir de la caverna. ¿Pero cómo lo hago?
Para responder esta pregunta veamos primero en qué parte del proceso filo-sófico nos encontramos.
***
En las últimas lecciones se describió la parte inicial de la travesía filo-sófica: explorando nuestro perímetro o la caverna platónica en la que estamos encerrados. Como hemos visto, este proceso puede ser descrito en términos de cinco pasos principales: Empezamos por examinar las experiencias personales y la vida cotidiana. Segundo, notamos los patrones en el comportamiento, emociones y pensamientos de la persona. Tercero, exponemos las concepciones (o "teorías") que subyacen a esos patrones. Cuarto, identificamos las fuerzas que mantienen esos patrones y concepciones. Y quinto, filosofamos sobre las concepciones de las personas, o más generalmente sobre el perímetro (patrones, concepciones, fuerzas).
El resultado de este proceso es un mejor entendimiento de la estructura de nuestro perímetro: las piezas básicas que lo constituyen, su lógica interna, sus presupuestos ocultos e implicancias. Ahora podemos entender mejor las paredes de la caverna platónica en la que vivimos.
Claro que este esquema de cinco pasos, es demasiado esquemático y hasta crudo. Un proceso realmente filo-sófico no puede ser capturado con fórmulas. Es creativo, dinámico, con un final abierto, personal y muchas veces en el proceso se retrocede y se avanza de un lado a otro entre los cinco pasos. Sin embargo este esquema a pesar de sus limitaciones, es un esbozo bastante útil en la primera etapa del proceso filo-sófico: la exploración del perímetro.
¿Pero una vez que hemos alcanzado cierta comprensión de las paredes de nuestro perímetro, qué es lo siguiente que hacemos? Presumiblemente querramos salir más allá de las paredes de esta prisión, querramos salir de nuestra caverna – ¿pero cómo?
Acá deberíamos cuidarnos de una tentación peligrosa. Vivimos en una sociedad pragmática, tecnológica y que promueve la constante satisfacción. Por ello, podemos sentirnos tentados de pensar que la tarea de la filo-sofía es reparar o mejorar el perímetro de una persona, al igual que reparamos un televisor malogrado. Puede ser una tentación, en otras palabras, tratar de modificar el perímetro de la persona para hacerlo más funcional y satisfactorio. Por ejemplo, si Esteban tiene problemas con su mujer, entonces un filósofo puede querer ayudarle en cambiar su actitud con respecto al matrimonio para mejorar su relación. O si María está insatisfecha consigo misma, el filósofo se puede sentir tentado de hacerle desarrollar una comprensión más positiva de sí misma.
Desde la perspectiva de la filo-sofía, esto es un error. Claro que no hay nada de malo con resolver problemas personales, pero esa no es la tarea de la filo-sofía. Así como la filosofía no se ocupa de reparar televisores malogrados o de curar problemas médicos, así tampoco se ocupa de resolver problemas personales o de producir satisfacción. La filo-sofía es una búsqueda de sabiduría y de comprensión. Una vez que se convierte en una herramienta para resolver problemas, una vez que se dedica a la satisfacción más que a lo profundo, se vuelve algo superficial y trivial. Lo que había sido un intento de entender la realidad se convierte en un simple medio para algún producto práctico.
Es más la idea de modificar los perímetros muchas veces no es realista. Los perímetros son muy resistentes al cambio. Las fuerzas que mantienen nuestros patrones y concepciones son extremadamente poderosas y la simple comprensión filosófica normalmente no permite superarlos. Es más, aún si el filósofo lograra modificar el perímetro de la persona, el resultado es simplemente reemplazar un perímetro con otro perímetro, o cambiar una caverna con otra caverna. Pero como explica la alegoría de la caverna de Platón, la meta de la filo-sofía no es hacer nuestra caverna más cómoda. Más bien es ir más allá de nuestra caverna, es más, ir más allá de todas las cavernas hacia una realidad más grande.
¿Pero qué significa el salir de nuestra caverna, o ir mas allá de nuestro perímetro?
Esa es la Gran Pregunta de la práctica filo-sófica. Es una pregunta sobre la esencia de la filo-sofía. Y es muy importante aquí evitar respuestas rápidas y técnicas pre-hechas, y en vez de ello detenerse y reflexionar. Como filó-sofos nuestro reto es responder a esta cuestión sin trivializar el significado de sabiduría y comprensión, sin confiar en los slogans familiares y las tendencias populares, sin permanecer presos del conocimiento que ya poseemos, sin vender nuestra alma al juego económico de la oferta y la demanda y la satisfacción de las necesidades. Nuestro reto es ir mas allá de las fórmulas existentes y las normas sociales e ideas establecidas.
Ningún método pre-hecho puede ayudarnos ahora. Es necesario abrirnos al asombro, la perplejidad e incluso a la confusión. Solo si nos vaciamos de las concepciones e ideas con las que estamos familiarizados, podemos esperar dar el gran salto. Solo si nos liberamos de actitudes tipo "yo se" y "yo manejo la situación" podemos esperar continuar en el camino hacia la sabiduría. Para poder encontrar, primero tenemos que perder- tenemos que perder las paredes cómodas y seguras de nuestra caverna.
EN LA PRACTICA FILOSOFICA
Aquellos que dirigen talleres filo-sóficos y que hacen consejería filosófica saben que la parte inicial del proceso filo-sófico – la exploración del perímetro – normalmente se desarrolla rápida y productivamente. En unas cuantas sesiones puede ser que la persona descubra elementos nuevos de autocomprensión, aprenda nuevas maneras de entenderse a sí misma y se de cuenta de una serie de aspectos nuevos de su mundo. Como resultado puede ser que desarrolle grandes expectativas: continuar adquiriendo más y más elementos nuevos de comprensión, llegar a conocer los secretos ocultos de sus frustraciones, e incluso encontrar rápidamente modos de cambiarse a sí misma.
Pero ese no es el modo como se da el proceso filo-sófico. El aprendizaje de uno mismo no puede continuar indefinidamente al mismo ritmo y de la misma manera. Después de un período de nuevos descubrimientos, el perfil del perímetro se vuelve más claro y más conocimiento de sí mismo no ayudaría ya mucho. Es tiempo de dejar de adquirir conocimiento y dar un paso adelante. Es tiempo de dejar de mirar nuestro perímetro y en vez de ello es hora de mirar más allá de sus limitaciones. Ahora tenemos que abrirnos a lo que está más allá de nuestras actitudes y concepciones familiares y mantenernos abiertos en asombro y perplejidad, sin conocimiento, sin soluciones, sin métodos.
Esto requiere de un cambio de actitud. El papel del filó-sofo, por ello, es el de dirigir al participante al punto de la apertura al asombro: ¿Cómo continúo desde aquí? No lo se. Mi perímetro me está más claro. Me pregunto cómo ir más allá de él.
Y el reto está en resistir la tentación de encontrar técnicas y soluciones rápidas, porque solo nos dejarían dentro del viejo perímetro ya conocido. La tarea es permanecer en esta apertura y apreciarla como una apertura.
EJEMPLO
Pedro siempre se ha considerado una persona criticona a la que le gusta criticar y juzgar. Pero cuando empieza a asistir a un taller filo-sófico semanal, descubre que esta tendencia expresa toda una visión del mundo. Se da cuenta de que en su mundo hay una diferenciación central entro lo que vale la pena y lo que no vale nada: ver una película es una pérdida de tiempo, mientras que discutir de política es productivo; la medicina es valiosa, mientras la filosofía académica es un discurso vacío; flirtear no tiene ningún sentido, mientras que las relaciones románticas duraderas están llenas de sentido.
Después de algunas sesiones y ejercicios filo-sóficos Pedro se da cuenta que su actitud expresa una teoría: Nada tiene valor alguno, si no produce un producto que puede ser adquirido y poseído: conocimiento, habilidades, dinero, poder, seguridad. Es más, incluso trata a sus amistades como posesiones.
Pedro se da cuenta de lo estrecha y limitante que es su actitud y quiere ir más allá de ella. “De ahora en adelante no voy a limitarme a actividades productivas. Voy a ver películas. Voy a chatear con amigos. No voy a tratar de poseer nada.”
Pero esto resulta extremadamente difícil. Se da con que sus antiguas actitudes permanecen con él. Las actividades “no-productivas” lo aburren y no sabe cómo hacer para cambiar esto.
Finalmente logra disfrutar de una película. De todas maneras queda insatisfecho. “¿Cuál es el punto de todo esto?”, le dice a Linda, la filósofa encargada del taller. “Antes odiaba ver películas y ahora tal vez empiecen a gustarme. ¿Y qué? Simplemente he cambiado mis hábitos. No he obtenido ningún resultado. Esto no vale la pena.”
“Me parece que estás diciendo”, le contesta Linda, “que reemplazar un patrón con otro patrón, no es suficientemente bueno para ti. Quieres que nuestro taller te de mejores resultados.”
“Exactamente”, dice Pedro.”Quiero obtener algo mejor de esto.”
“Quieres obtener algo mejor... muy interesante. Algo mejor versus algo carente de valor.”
Pedro piensa sobre esto. “Me doy cuenta de lo que estás diciendo, Linda: Sigo pensando en los mismos esquemas antiguos. Estás diciendo que aún cuando trato de salir de mi perímetro, sigo siendo el mismo viejo Pedro.”
Ahora está confundido. “Esto es como Trampa 22. Si trato de salirme, es a mí a quien sacan. Esto es tan confuso. ¿Qué debería hacer? He tratado muchas cosas pero nada funcionó. ¡No se a donde ir a partir de acá!”
“Quédate donde estás,” le contesta Linda. “Estás en un buen sitio. No te preocupes por tu confusión. Tu confusión significa que ya estás empezando a ir más allá de donde estabas antes – más allá de tu conocimiento de lo que es valioso y lo que carece de valor.”
EJERCICIO
Obsérvate durante varios días, centrándote en algunos patrones de tu comportamiento y emociones. Trata de mirarte a ti mismo con nuevos ojos, por decirlo de alguna manera, sin tomar como evidente el modo en que normalmente te sientes y te comportas. Una manera de hacerlo es pensando en cómo otras personas se comportarían de manera diferente en situaciones similares: en las que tú eres hablador otras personas tal vez permanezcan calladas, en las que tu estés ofendido otras tal vez se rían y así sucesivamente. No te juzgues, sólo observa. El objetivo es que no veas a tus comportamientos y actitudes como algo natural y obvio como normalmente parece, sino conteniendo una cierta medida de extrañeza y arbitrariedad. Tu objetivo, más específicamente, es experimentar esa actitud interior de asombro cuando te observas a ti mismo.
LECCIÓN 9: DESPERTANDO FUENTES OCULTAS DE PLENITUD
Traducido por Carmen Zavala
Es central en la práctica filo-sófica la noción de Platón de salir de la caverna, o lo que llamamos acá, “trascender nuestro perímetro”. Pero esta metáfora no debería llevarnos al equívoco de pensar que el objetivo del filó-sofo es estar más allá de todo tipo de ataduras, liberado de todo tipo de patrones y concepciones. En tanto seres humanos, no podemos estar desprovistos de tendencias, estructuras y rasgos de personalidad. Y ese tampoco es un objetivo deseable. Una persona sin personalidad o estructura psicológica (si es que hubiese tal persona) no puede desarrollar relaciones, proponerse objetivos a seguir, ni incluso vivir en este mundo.
Lo que podemos hacer, sin embargo, como filó-sofos, es trascender nuestras limitaciones en un aspecto específico de nuestro ser. Podemos, en otras palabras, salir de nuestra caverna en ciertos aspectos, en cierto nivel. Como seres humanos siempre estaremos limitados por un perímetro por estructuras psicológicas y culturales – pero podemos sobrepasarlas en cierta dimensión: en la dimensión de la sabiduría.
Metafóricamente podemos pensar en la dimensión de la sabiduría como un lente que le añade profundidad a una fotografía bidimensional, o como los ojos de un hipopótamo que ve por encima del agua. La fotografía sigue siendo una fotografía, y el cuerpo del hipopótamo sigue estando bajo el agua, pero ahora revelan un horizonte más pleno de la realidad. La sabiduría entonces, colorea nuestras vidas con profundidad y realidad, añadiéndole una nueva dimensión a los eventos cotidianos y haciéndonos más grandes que nuestros perímetros. Hasta cierto punto la sabiduría también puede ampliar nuestro perímetro, pero no puede eliminarlo – lo que quiere decir que no puede eliminar nuestra humanidad.
¿Pero qué es la sabiduría? ¿Qué significa ser sabio?
Es más fácil empezar con qué es lo que la sabiduría no es. Evidentemente, una persona sabia no necesariamente esta dotada de un pensamiento lógico veloz o de conocimiento teórico. Un experto en computadoras o un profesor universitario no necesariamente es un sabio o una sabia. Ser sabio significa entender la vida de una manera más amplia, no solo en teoría, sino a través de nuestras actitudes, comportamientos, emociones y todo nuestro modo de ser. Así pues, no consideraríamos que es sabia, una persona pedante, centrada en si misma o preocupada por su salud y sus posesiones o que esta enfrascada en una ideología particular. Una persona sabia no está limitada a las preocupaciones centradas en si misma, sino que está en contacto con una realidad más grande, con horizontes más amplios de la existencia humana.
Entonces, la persona sabia esta compenetrada con un mundo más grande; está en contacto con un ámbtio mas pleno de la realidad. Sus actitudes y comportamientos y toda su manera de ser expresan más que simplemente su perspectiva y sus preocupaciones específicas, centradas en si misma; expresan también un horizonte mas amplio de comprensión de la vida.
Esto significa que la sabiduría no es ante todo un conocimiento DE una realidad más grande, sino más bien comprender y vivir DESDE una realidad más grande. Adquirir sabiduría significa que algunas de nuestras actitudes frente a la vida se nutren de más que de de un estrecho perímetro. Emergen no solo de nuestros patrones y concepciones consolidados, sino que también están animados e inspirados por un ámbito más amplio de fuentes y recursos. Las fuentes de nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros comportamientos y actitudes se nutren de fuentes más grandes de comprensión. Estas fuentes también pueden nutrir la alegría, el amor, el coraje, la creatividad, y en ese sentido son fuentes de plenitud.
Claro que todos tenemos algún grado de sabiduría. Todos nosotros somos más que nuestro perímetro, independientemente de si estamos involucrados o no en una actividad filo-sófica. Lo que anima nuestras actitudes hacia la vida siempre es más que nuestros patrones y concepciones habituales. Una simple auto-reflexión mostraría que en muchos momentos de la vida diaria trascendemos nuestro perímetro habitual – por ejemplo cuando de pronto tenemos un chispazo de una comprensión sorprendente, o cuando estamos inspirados para actuar de una manera nueva, sensible a un ámbito de vida mas grande, o cuando nos sobrecoge una rara apreciación de intimidad o de belleza. Lo que sucede en esos momentos especiales, es que recursos desacostumbrados infunden en nosotros actitudes nuevas con respecto a la realidad, y por lo tanto nuevos tipos de sentimientos y comportamientos. Pero estas fuentes más profundas de comprensión habitualmente están dormidas en la vida cotidiana. La búsqueda de sabiduría requiere que aprendamos a despertarlas.
Algunos querrían denominar a estas fuentes, el inconsciente; otros puede ser que las consideren el inconsciente colectivo, o el alma o el espíritu, o incluso Dios hablando en nosotros. No necesitamos entrar en esas especulaciones y discusiones metafísicas. Para nuestro propósito podemos llamarlas fuentes ocultas de comprensión o de plenitud.
Este es entonces el significado de ir más allá de nuestro perímetro: despertar nuestras fuentes ocultas y aprender a entenderlas y vivir a partir de ellas de manera más plena.
EJEMPLO
Raquel es una persona práctica. Trabaja en un banco, donde se la considera una trabajadora excelente: es eficiente y confiable, y siempre sigue las instrucciones. Después del trabajo se la pasa la mayor cantidad de tiempo limpiando la casa y preparando la comida, y luego leyendo el periódico y mirando las noticias. Muchos de sus colegas la encuentran de alguna manera aburrida. En las conversaciones ella relata de manera bastante seca lo que le pasó en el trabajo, o simplemente repite las últimas noticias de la televisión. Si alguien trata de hablar con ella sobre arte, cine o religión, o incluso sobre especulaciones políticas, su cara se contorsiona y dice algo así como “No estoy interesada en ese tipo de cosas”.
Pareciera que su mundo estuviera hecho de hechos concretos y nada más; como si sólo los hechos tuviesen realidad y valor para ella. Todo lo demás – opiniones, la imaginación, los juegos, las ideas abstractas – carecen de sentido y son incluso sospechosos.
Un día, Linda llega al banco para depositar un cheque. Las dos intercambian algunos comentarios corteses sobre el clima.
“Estás vestida muy veraniega”, dice Raquel. “El meteorólogo dice que hay un 90% de posibilidades de que llueva hoy.”
“Prefiero no saberlo”, le dice Linda y firma su cheque. “Me gusta dejar la puerta abierta para sorpresas. ¿No te sientes a veces sobrecargada por tener demasiada información, demasiados hechos?
Extrañamente esto le toca a Raquel y remueve algo en ella. Una nueva comprensión surge en su conciencia. “A veces no saber es mejor que saber,” repite sin entender exactamente sus propias palabras.
Raquel está sorprendida por la comprensión que se le vino a la mente. Le da una sensación de expansión, como si su mente fuese más amplia de lo suele ser habitualmente. A la hora del almuerzo no siente la necesidad de leer el periódico. En vez de ello se encuentra a sí misma leyendo una historia en una revista, y casi disfrutándolo.
“Las ideas de este tipo no son tan estúpidas como yo pensaba”, se admitió a sí misma.”Tambien ellas tiene algo que decirme.”
Como era de suponerse, Raquel rápidamente vuelve a sus actitudes y patrones acostumbrados. Continúa prefiriendo hechos concretos y a hablar de manera seca sobre las noticias, y a no gustar de las especulaciones y los juegos. Por más que lo intente, no logra interesarse en el arte o la literatura. En pocas palabras, Raquel continúa siendo Raquel. Y sin embargo, hay algo que es diferente en ella ahora. Una conciencia más amplia, que surge cada tanto de algunas fuentes ocultas dentro de ella, añaden nuevos colores a sus actitudes, como un suave halo de auto-comprensión.
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
En el proceso de la práctica filosófica, después de haber logrado alguna comprensión de las limitaciones de nuestro perímetro, es tiempo de “escuchar” más allá de ellas. Este “escuchar” es posible porque no estamos totalmente encerrados en nuestro perímetro: tenemos los recursos interiores para apreciar otros modos de comprensión y otras maneras de relacionarse con el mundo. En algún sentido ya estamos más allá de nuestro perímetro, pero no estamos plenamente concientes de ello. Nuestra tarea ahora es la de “conectarnos” a esos recursos ocultos.
Normalmente esto no es fácil. Solemos sentir resistencia, crítica, o desagrado hacia toda cosa fuera de nuestras propias maneras de ser a las que estamos acostumbradas. Aunque podamos declarar tolerancia de manera teórica, en la práctica muchas veces nos resistimos a la posibilidad de que otras actitudes puedan hablar en nosotros o animarnos. Después de todo, nuestro perímetro se sostiene por fuerzas poderosas.
A estas alturas, por ello, es importante para el filó-sofo evitar argumentos teóricos. Es el momento de abrirnos y de “escuchar” a otras comprensiones y otras actitudes que puedan hablar en nosotros. No criticamos o analizamos, no nos preocupamos de lo correcto o lo incorrecto, simplemente nos abrimos a nuevas comprensiones. Pero no es suficiente comprender desde un punto de vista teórico - pensar EN actitudes alternativas. El reto es comprender DESDE actitudes alternativas, en otras palabras encontrar nuevas comprensiones que hablan dentro de nosotros. El simple hecho de que nos abramos a algunas fuentes interiores adicionales ya es un paso más allá de nuestro perímetro hacia una nueva dimensión.
EJERCICIO
Obsérvate durante el día y fíjate en momentos en los que diferentes comprensiones interiores te animen.
Para hacer esto, empieza por hacerte conciente de pequeños eventos o momentos cotidianos: un pensamiento pasajero, una frase que pronuncias, la postura de tu cuerpo y la voz cuando hablas, tu contacto visual y el movimiento de tus manos, tu sentimiento de tensión o de aburrimiento – cuando estás haciendo una cola, o conversando con un amigo, o lavando la vajilla. No analices y no califiques. Simplemente familiarízate con el modo como estos eventos fluyen de ti, y por lo tanto con las actitudes habituales frente a tu mundo, a otros y a ti mismo.
Y ahora fíjate en los momentos que se diferencian hasta cierto grado de esas actitudes habituales. Pregúntate qué actitudes expresan esos momentos y trata de contestar esa pregunta en palabras. Luego pregúntate cómo esas actitudes interpretan o “comprenden” las situaciones en las que aparecen. Finalmente pregúntate si esas comprensiones son de un ámbito más amplio que tus actitudes habituales, o si no lo son, en otras palabras, si acaso emergen de más allá de tu perímetro habitual, de una apreciación más amplia de la realidad. (Puede ser que objetes que estas preguntas son demasiado vagas, y que necesitas más instrucciones. Pero es mejor dejar estas preguntas abiertas, para que puedas explorarlas a tu manera muy particular. Después de todo, la filo-sofía es una travesía personal.)
LECCIÓN 10: ABRIENDO UN CLARO INTERIOR
Traducido por Carmen Zavala
En la lección previa vimos que cuando trascendemos nuestro perímetro, nos conectamos con fuentes de plenitud situadas más allá de nuestras limitaciones. Estas son fuentes de sabiduría que provienen de fuera de nuestros patrones habituales de comportarnos y de sentir. Nos pueden inspirar con nuevos significados; pueden animar en nosotros nuevas formas de comprensión, no sólo en pensamientos abstractos sino sobre todo en nuestras actitudes frente a la vida. Llegamos a relacionarnos a la vida DESDE estas formas de comprensión, y estas comprensiones se expresan ellas mismas en nuestra conciencia y en nuestro modo de ser.
Por supuesto que muchas de nuestras emociones y sentimientos siguen siendo gobernados por nuestras concepciones y patrones. Somos, después de todo, seres humanos – criaturas con una estructura psicológica específica y una constitución biológica influenciada por nuestro lenguaje y nuestra cultura específicos y nuestra historia personal. Sin embargo, en otra dimensión somos más grandes que estas concepciones y patrones, y podemos nutrirnos de fuentes mayores de plenitud y sabiduría.
Todo esto tiene una implicancia importante. Implica que la filo-sofía como búsqueda de sabiduría requiere que cambiemos nuestro estado mental, o de manera más general, nuestro estado de ser. Requiere de nosotros que descubramos y desarrollemos una ventana que nos abra hacia más allá de nuestras limitaciones. Nuestra tarea, entonces, es abrir en nosotros un pequeño espacio que esté vacío de nosotros – vacío de nuestras concepciones y patrones usuales, libre de nuestras actitudes normales y de nuestro ego. En otras palabras queremos abrir un CLARO en el bosque: un espacio abierto en medio del denso entramado de nuestras estructuras psicológicas. Tal como sugiere la metáfora del “CLARO”, no estamos aspirando a hacer desaparecer el “bosque” psicológico, sino más bien a crear un pequeño lugar en el bosque, por más pequeño que sea, que sea una apertura al cielo.
Esta es una capacidad impresionante de los seres humanos: Podemos estar abiertos más allá de nosotros mismos. Podemos acceder a fuentes de sabiduría que no son parte de nuestra psicología. Esta capacidad es análoga a la percepción - a ver o escuchar, así como a pensar. A través de la vista podemos ver objetos que se encuentran fuera de nuestro cuerpo. A través del oído escuchamos eventos que se dan muy lejos. A través del pensamiento podemos pensar en relaciones matemáticas o en alguien que está al otro lado del océano. Resumiendo, nuestra conciencia no solo refleja nuestra psicología y biología, sino también cosas fuera de nosotros.
De la misma manera en filo-sofía aspiramos a “ver” más allá de nosotros mismos, hacia horizontes más grandes de la realidad. Pero la metáfora de la percepción tiene sus limitaciones. A diferencia de mirar y ver, en tnato filó-sofos no tratamos de percibir objetos tales como piedras y árboles, ni siquiera ideas abstractas tales como el concepto del yo o la teoría del socialismo. Es más, no aspiramos a MIRAR la realidad, como un observador que recolecta información sobre algún objeto distante. Más bien aspiramos a una conexión distinta hacia aquellos horizontes más grandes de la realidad: abriéndonos a ellos, dejando que nos animen que nos inspiren, dejando que hablen a través de nuestra vida. Queremos que estén en las raíces que nos nutren, y no (o no solamente) frente a nuestros ojos.
Este modo de filosofar, que aspira a abrir en nosotros un claro y filo-sofar a partir de él, se llama FILO-SOFÍA CONTEMPLATIVA.
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
Abrir un claro es crucial en la segunda etapa del proceso de la práctica filo-sófica. En tanto esté en la primera etapa del proceso, cuando analizo mi caverna platónica puedo utilizar el pensamiento y el razonamiento común. Pero para avanzar a la segunda etapa y salir de esta cueva, es necesaria una actitud distinta. No me ayudaría pensar a partir de mis patrones comunes, o razonar a partir de mis actitudes de siempre. Mientras que siga filosofando desde mi perímetro, voy a permanecer en mi perímetro. Por más que razone sagazmente o haga análisis brillantísimos esto no me llevará a traspasar mis limitaciones.
En la segunda etapa del proceso, por ello, necesitamos aprender a filo-sofar desde el claro – lo que quiere decir comprender desde una realidad mayor, más allá de nuestros pequeños yos. ¿Pero cómo abrimos un claro? ¿Y cómo podemos ayudar a otros a hacerlo?
Hasta cierto punto, un claro es como un “regalo” inesperado que se nos da, que no depende de nuestros propios esfuerzos. A veces ocurre, aparentemente sin razón alguna, que nuestro ser interior se abre a nuevas formas de comprensión y de plenitud. En esos momentos especiales podemos llegar a ser más grandes que nuestros yos normales. Podemos experimentarnos como siendo parte de un horizonte mayor de la vida y la realidad.
Sin embargo, hasta cierto punto un claro depende de nosotros. Ante que nada, puede depender de nuestra atención. Los claros aparecen en nosotros mucho más seguido de lo que nos damos cuenta, pero solemos estar muy ocupados como para darnos cuenta. Nuestras concepciones y patrones usuales son demasiado poderosos y asumen el control antes de que nos demos cuenta de que algo significativo pasó. Incluso cuando nos damos cuenta, muchas veces lo descartamos como que simplemente estamos de ánimo placentero. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de un claro y lo cultivamos, entonces experimentamos un pequeño milagro. Es como si el mundo apareciera desde una profundidad nueva, de más allá del yo cotidiano. Filosofar desde esta perspectiva es filo-sofar verdadero.
Hasta cierto punto, entonces tener claros requiere de nosotros que aprendamos a poner atención y seamos concientes. Pero además también es el fruto de trabajo, experiencia y de cultivarse. Al trabajar en nuestro estado mental podemos aprender gradualmente a desarrollar una actitud interna que invite a que se den los claros. Con la experiencia podemos aprender gradualmente a empujar hacia atrás a nuestro yo de siempre y a abrir un espacio libre en nosotros mismos. Luego podemos aprender como involucrarnos en el mundo, en nuestro trabajo y las gestiones diarias y al mismo tiempo ser también más grandes que nuestro ajetreado yo.
Esto es entonces la tarea central del filó-sofo práctico: Aprender a fijarse en sus claros y cultivarlos.
EJEMPLO
Linda organiza un fin de semana filo-sófico en una casa en el campo. El viernes en la noche el retiro empieza con una larga discusión filosófica sobre el yo. Se proponen algunas teorías y los compañeros discuten sobre ellas.
A Daniel, uno de los once participantes, esto le parece aburrido. En tanto estudiante de filosofía es bueno argumentando y analizando. Pero recientemente siente que las discusiones filosóficas usuales son limitadas y que no lo llevan a ninguna parte. Siente que van en círculos, quedándose siempre en el mismo modo de pensar, en la misma aproximación a las ideas y al mundo. Quiere algo nuevo, pero no sabe qué. De hecho, ese es el motivo por el cual decidió participar en el grupo filo-sófico de Linda.
A la mañana siguiente Daniel se levanta temprano y se va a pasear por su cuenta. Se sube a la cima de una montaña y se sienta en silencio. Mirando el paisaje debajo de él, se da cuenta de que una profunda quietud va surgiendo dentro de él. Sus pensamientos son silenciados. La cháchara de siempre en su mente, desaparece.
Después de un rato, el tema de la discusión de la noche pasada emerge en su mente. Las ideas aparecen en su mente de manera muy clara, y él deja que se desplieguen. Sorprendentemente no siente esa necesidad de siempre de juzgar, de evaluar, de tener una opinión, de tomar partido por una de las partes. Simplemente contiene las diferentes voces y las deja hablar dentro de si.
Entonces en su mente un nuevo pensamiento se formula a sí mismo: “¿Dónde estoy yo en todas estas ideas? ¿Cuál de ellas es mi opinión? ¿Cuál soy yo?” De alguna manera extraña siente que la mejor respuesta es el silencio. Porque se da cuenta de que no está limitado a una opinión específica. Está con todas las ideas en el mundo, está en todas partes.
La experiencia sólo toma veinte minutos, pero continúa resonando dentro de él durante el resto del día. Linda se da cuenta de que está inusualmente callado. “No estás diciendo mucho hoy día, Daniel.”
Daniel le cuenta de su experiencia. “Sentí”, añade,” que mis reacciones y opiniones de siempre no eran relevantes. De hecho, sentí que yo - mi yo usual- no era relevante.”
“Esa es una experiencia muy valiosa, Daniel. Gracias por compartirla conmigo.¿Y qué vas a hacer con ella?"
“¿A qué te refieres?"
“Una experiencia es sólo una experiencia, Daniel. Después de un rato se va y desaparece. Si quieres que sea más que sólo una memoria, entonces guardarla en tu corazón. Trata de volver a la apertura interior que experimentaste. Trata de explorarla y cultivarla. Trata de ver qué te puede enseñar.”
“Es esto lo que llamas un claro?"
“Es una EXPERIENCIA DE un claro. Un tipo de experiencia entre muchas otras. Tú lo experimentaste como un silencio interior, pero a veces experimentamos un claro de otra manera: como una ola de inspiración, o como un sentimiento de compasión, como si estuviéramos con el mundo entero. Lo importante no es el sentimiento, sino la apertura y lo que te puede enseñar. Si logra empujar hacia atrás los patrones usuales en ti, al pensador de siempre, entonces es un claro.”
Dos semanas más tarde, cuando Daniel visita a Linda, ella le pregunta si es capaz de re-experimentar el claro.
“No, no totalmente. Sólo hasta cierto punto. Pero nunca con la misma fuerza como se dio en el retiro. Pero muchas veces puedo hacer volver algo de esa apertura. Y cuando eso sucede, a veces tengo comprensiones nuevas maravillosas. Pero otras veces trato y no funciona en absoluto, especialmente cuando estoy cansado o preocupado.”
“No te preocupes del éxito y el fracaso”, dice Linda. “Los claros tienen una dinámica propia. No trates de controlarlos, o sino los vas a ahogar con tus ideas y patrones, trata de invitarlos sin forzarlos.”
EJERCICIO
Es difícil producir un claro a pedido, pero es posible invitarlo y por lo menos llegar a degustar un poco del claro. Para hacer eso, siéntate en silencio en un lugar tranquilo. Elige un pasaje corto y poco común de algún libro y léelo lentamente. El texto debería ser uno o dos párrafos de texto denso (sin muchas repeticiones y explicaciones) y que trate sobre alguna idea particular cotidiana (el yo, el amor, la libertad, etc.) La filosofía clásica o los textos de poesía son especialmente apropiados. Como ejemplo están los pasajes de Marco Aurelio, Nietzsche, Emerson, Rilke, etc.
Centra tu mente en el texto y léelo muy lentamente – mucho más lento de lo que sueles leer, deteniéndote un momento en cada palabra. Esto ayudaría a eliminar el flujo acostumbrado de pensamientos automáticos. Trata de ESCUCHAR lo que dice el texto, como si estuvieras escuchando a un amigo. No analices, no impongas tus pensamientos al texto – deja que simplemente hable en ti. Si algunos pensamientos irrelevantes penetran tu mente, no los escuches, pero tampoco luches contra ellos. Simplemente no les prestes atención y déjalos pasar.
El éxito de este ejercicio depende de muchos factores. Pero si tiene éxito, después de algunos minutos vas a experimentar una apertura silenciosa, una apertura del escuchar, libre de los pensamientos de siempre que normalmente tratan de analizar, asir, controlar, organizar. En tu mente quizás surjan nuevas comprensiones.
Después de llegar a degustar un poco de esta apertura, trata de ver si también se da en ciertos momentos de tu vida cotidiana.
LECCIÓN 11: FILOSOFÍA CONTEMPLATIVA
Traducido por Carmen Zavala
En el proceso filo-sófico aspiramos a examinarnos a nosotros mismos y a ir más allá de nosotros mismos, pero nuestras capacidades normales son limitadas. Muchas fuentes de sabiduría y plenitud están a nuestro alcance, pero raramente nos ponemos a su disposición. Por lo general pensamos y actuamos desde nuestro perímetro, en vez de sacar nuestras raíces hacia más allá de nosotros mismos.
De esto resulta que cuando examinamos nuestras vidas, tendemos a hacerlo desde la estrecha perspectiva de nuestro perímetro – desde nuestro patrón fijo de concepciones. Pero nuestro propósito en filo-sofía es entender la vida desde una sabiduría mayor. Por eso necesitamos superar esta limitación y entendernos a nosotros desde más allá de nosotros mismos. ¿Pero cómo nos abrimos a este tipo de comprensión?
Uno modo es a través de la CONTEMPLACIÓN. La contemplación es una actitud interior que podemos practicar como un ejercicio, o en la vida cotidiana. Contemplamos cuando abrimos un espacio interior, o un claro, y nos ponemos a la “escucha” de nuevas comprensiones. Más precisamente, cuando contemplamos prestamos atención a una cosa específica – a una idea, a un texto, a una experiencia presente o pasada. Hacemos a un lado nuestros patrones normales de pensamientos y reacciones, y dejamos que una comprensión entre en nosotros y hable dentro nuestro.
Como la contemplación tiene como propósito la comprensión, es una forma de filosofía – filo-sofía contemplativa. Pero a diferencia de la filosofía académica que busca opiniones teóricas, en la contemplación buscamos comprensiones que nos animen y nos inspiren. Estas comprensiones no siempre se pueden formular como una teoría.
La contemplación no es lo mismo que la meditación. No necesariamente significa que nos sentamos en posición de flor de loto y cerramos los ojos y hacemos ejercicios de respiración. Podemos abrir un claro en nosotros y dejar que comprensiones nuevas nos animen, incluso cuando estamos en el trabajo, o en un bus o en medio de una conversación. La contemplación es una actitud interior.
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
Una de las tareas centrales del proceso filo-sófico es investigar la estructura de nuestro perímetro, o “caverna platónica”. En esta primera etapa de nuestra travesía filo-sófica (ver lecciones 3 -7) hacemos esto analizando las principales concepciones que conforman nuestra “caverna”, exponiendo la red de conceptos (ideas) de la que está compuesta. O podría descubrir que un tema central en mi mundo es la contradicción entre libertad y obligación. O podría descubrir que mis relaciones con los demás están basadas en el concepto de un juego – una secuencia de movimientos, manipulaciones, estrategias, ganar y perder.
Pero en la segunda etapa de la travesía filo-sófica, es hora de investigar estas concepciones desde una perspectiva más amplia, desde la perspectiva de fuentes más amplias de entendimiento y comprensión. Para hacer esto tengo que ir más allá de mi mismo, más allá de las limitaciones de mi perímetro.
Para este propósito puedo contemplar las concepciones que constituyen mi mundo, o elementos específicos en ellas (conceptos, presupuestos, contradicciones, etc.). Podría, por ejemplo, contemplar el concepto de libertad, o el concepto de la otra persona. Puedo contemplar estos conceptos no sólo desde cómo se ven dentro de mi perímetro, sino también en su rango más vasto de sentidos e implicancias. Por ejemplo puedo contemplar la descripción de Marco Aurelio de libertad, la discusión de Sartre sobre el otro o un poema de amor. También puedo contemplar algún hecho relevante que me haya ocurrido, o incluso alguna reacción o sentimiento específico, que yo (o alguna otra persona) haya manifestado recientemente.
Al contemplar estos temas evito formular juicios y opiniones. Hasta donde sea posible, evito tomar partido, aceptar presupuestos teóricos o identificarme con determinadas aproximaciones o perspectivas. No juzgo qué punto de vista es correcto o incorrecto, sino que abro un espacio en el que toda “voz” es bienvenida. Me abro al vasto horizonte de sentidos, a la rica sinfonía de “voces” de la realidad humana, y dejo que hablen dentro de mí. Por lo tanto, ya no estoy pensando SOBRE la realidad, sino CON ella, desde ella, nutrida por ella.
Este es, entonces el sentido de ir más allá de nuestro perímetro. No es abolir el perímetro, no es modificarlo para hacerlo más agradable, sino más bien abrir una dimensión interior de comprensión que no sea de mi perímetro y que no esté limitado por él.
EJEMPLO
Kurt una persona muy sociable. Pero recientemente, en momentos de cierta reflexión, siente que a pesar de todos los amigos que tiene, hay algo que falta en sus amistades. Un día se le cruza una idea asombrosa por la cabeza: “La verdad es que estoy sólo.” Este pensamiento lo confunde. ¿Cómo podría estar sólo rodeado de tantos amigos? Sin embargo, después de un rato, empieza a sentir una cierta sed en su alma. Se da cuenta de que sus intensas actividades sociales lo dejan vacío. Definitivamente algo le está faltando.
Kurt habla con la filó-sofa Linda, y los dos discuten sus relaciones con sus amigos. Pronto se da cuenta de que su modo de relacionarse con los demás no permite entrar en intimidad y no permite compartir sentimientos y pensamientos personales. En efecto, trata sus conversaciones con otros como si fuesen un juego: una competencia de comentarios agudos y chistes, donde cada uno trata de tener la última palabra.
Después de una serie de reuniones con Linda, Kurt siente que el esquema general de su perímetro está más o menos claro. Ahora tiene un mapa de su actitud hacia los demás, centrado en el concepto de juego.
“Entonces ¿qué hago ahora? le pregunta a Linda.”Estos juegos que juego son muy malos. Quisiera poder pararlos, pero no se cómo. Son tan destructivos, e infantiles, también.”
“Espera Kurt, no te juzgues tan rápidamente. Tratemos primero de entender lo que estos juegos pueden enseñarte sobre ti mismo. Déjame sugerirte un ejercicio que puedes practicar durante los próximos días: Contempla tus juegos. Olvídate de tus opiniones, olvídate de lo que piensas que es bueno o malo, simplemente mantén presente tus juegos en tu conciencia. Simplemente contempla.”
“¿Qué quieres decir con “contemplar”? ¿Quieres decir “analizar”’?
“No, no analices. Estoy hablando sobre algo mucho más simple: simplemente mantén tus juegos en tu mente. Deja que tu idea de relaciones-como-juegos permanezca flotando en tu conciencia. Deja que continúe como está y escucha lo que te tiene que decir. Puedes hacer eso?”
“Puedo tratar. Pero ¿qué pasa si mi mente empieza a analizar y a juzgar? No siempre puedo controlar mis pensamientos.”
“No te preocupes por estos pensamientos. Si vienen no les prestes atención.”
Una semana más tarde Kurt se encuentra de nuevo con Linda. “Primero”, le cuenta, “no pasó mucho. Cada vez que recordaba la tarea que me diste, traía a la mente mis juegos. Pero normalmente mi mente empezaba a analizar y juzgar. Esto era frustrante, porque sentía que mis pensamientos se repetían una y otra vez y que no iban a ninguna parte. Pero muchas veces las cosas fueron diferentes. Me encontré a mi mismo mirando mis relaciones – no, no estaba MIRANDOLAS, sino que estaba SIENDO CON mis relaciones. Este era un sentimiento muy especial. Sentí que estaba permitiéndome ser la persona que soy, y dejando que mis relaciones sean lo que son. Y pude ver muy claramente, lo que son, lo que significan.”
“¿Qué viste?”
“Es difícil de describir. Es como la diferencia entre escuchar sobre un animal y realmente verlo, jugar con él, estar con él. Pude ver cómo juego con mis amigos, cómo se desarrolla el juego, cómo mis pensamientos responden a él, cómo hace surgir ciertos sentimientos en mí. Me di cuenta de cómo mis relaciones pudieron haber sido diferentes de lo que son. Pude ver que hay muchos tipos de relaciones. Luego, ciertos eventos pasaron por mi mente y pude verlos y entenderlos con gran claridad. Fue como una sinfonía de lucidez. Y siempre que esto ocurría, ya no estaba atrapado en mi juego. Por unos pocos momentos era más grande que mis juegos.”
EJERCICIO
A pesar de que la contemplación no es lo mismo que la meditación, podemos usar ejercicios de meditación para facilitar nuestra actitud contemplativa. Por supuesto que un ejercicio es sólo un ejercicio. Está limitado en el tiempo y está separado de la vida cotidiana. El objetivo de los ejercicios contemplativos no es lograr experiencias maravillosas, sino ampliar nuestra actitud frente a la vida. La verdadera prueba de un ejercicio contemplativos es lo que sucede después: si nos puede servir para ser contemplativos luego, en la calle, en el trabajo, con nuestra familia.
Los ejercicios contemplativos normalmente consisten de dos elementos: primero usamos algunas técnicas de meditación para calmar nuestra mente, y ponernos en el modo de la escucha, y crear un claro. Segundo, nos centramos en algún tema relevante – un texto, una idea, una experiencia – para invitar a las comprensiones a entrar a nuestros claros. La meditación, sin un intento de entender, no es contemplación.
Aquí propongo uno de los muchos ejercicios de contemplación que pueden hacer:
Primero, elijan un concepto que sea central en su perímetro (p.ej.: “el poder”, “yo debería”, “yo estoy en el centro”, etc.) Esto ayuda a tener presente el modo cómo este concepto se relaciona con tus comportamientos, emociones y pensamientos cotidianos.
Luego, escoge un texto breve, de dos o tres párrafos, que esté relacionado con los conceptos que eliges. El texto no necesita expresar tus opiniones o actitudes.
Ahora siéntate en un sitio tranquilo, en una posición cómoda, y tranquiliza tu mente. Para lograr esto puedes usar una meditación, como la siguiente, en la que te imaginas a ti mismo bajando desde tus fosas nasales, a través de tu garganta y estómago, hasta más abajo de tu cuerpo. (Estas imágenes te ayudarán a disociarte a ti mismo de tus patrones usuales). Empieza por centrar tu mente en tu respiración a medida que va fluyendo entrando y saliendo de tus fosas nasales. No “te fijes” en tus fosas nasales, sino colócate simplemente en ellas, descansa en ellas. Después de tres (o más) respiraciones, muévete (a tu conciencia) hacia abajo al movimiento de aire en tu boca, después de tres respiraciones más baja hacia la garganta, luego a tu pecho, luego a tu estómago (puedes añadir más paradas en el camino). De allí continúa más hacia abajo, hacia tus caderas (que por lo general hacen eco con la respiración), y luego baja más aún a un punto imaginario debajo de la silla. A estas alturas ya no estás más en el lugar usual de tu cuerpo (normalmente sentimos como si estuviéramos ubicados en nuestra cabeza y cuello), ya no te identificas más con tu yo usual. Si hay pensamientos o imágenes que te pasan por la mente, simplemente ignóralos y déjalos pasar.
Después de unos diez minutos, cuando estás “debajo” de tu propio yo, empieza a leer el texto. Léelo muy lentamente, palabra por palabra, mucho más lentamente que lo normal. Deja que las palabras pasen por ti, sin tratar de analizarlas – es más, no trates nada en absoluto. Tu actitud debería ser la de escuchar internamente lo que el texto quiere decirte.
Ahora fíjate en una frase del texto que te llame la atención. Detente y léela nuevamente lentamente, y luego nuevamente varias veces. Presta atención a las comprensiones que puedan surgir dentro de ti. Trata estas comprensiones como si no viniesen de tu yo usual, sino de profundidades ocultas en ti. Deja que hablen y no interfieras.
Finalmente, cuando sientas que las comprensiones han terminado de desplegarse dentro de ti, trata de resumirlas con mucho cuidado. Trata, en otras palabras, de consolidarlas, si fuera posible en una sola oración. Después de que la oración se haya consolidado, apúntala lentamente y con letra bien cuidada (en caligrafía, si puedes).
LECCIÓN 12: CONCLUSIÓN: LA VISIÓN DE LA PRÁCTICA FILO-SÓFICA
(Basado en mi ponencia para el IX Congreso Internacional de Práctica Filosófica en Carloforte organizado en julio del 2008)
Traducido por Carmen Zavala
En las once lecciones previas hemos visto que se puede considerar que la travesía filo-sófica consta de dos etapas principales: En la primera etapa aprendemos sobre el perímetro en el que estamos encerrados. Luego, en la segunda etapa tratamos de traspasar el perímetro pasando por una transformación interna. ¿Pero hacia donde nos conduce este proceso? ¿Cuál es nuestro objetivo?
Como sugerí en los textos previos el objetivo del proceso filo-sófico está contenido en la palabra “filo-sofía” – amor a la sabiduría. Y sabiduría no es lo mismo que conocimiento o agudeza. Ser sabio no significa simplemente tener cierta capacidad cognitiva, sino tener una manera más amplia de relacionarse con la vida. En la sabiduría tenemos un entendimiento más profundo de la realidad, no solo en nuestros pensamientos, sino en nuestras emociones, comportamientos, actitudes y en toda nuestra manera de ser. Participamos de horizontes más grandes de la realidad humana, más allá de nuestro perímetro limitado. Para ponerlo de otra manera, en la sabiduría nos nutrimos de fuentes de plenitud más grandes y una realidad más grande nos mueve y habla dentro de nosotros.
¿Pero qué significa esta comprensión más profunda? Expresiones como “horizontes más grandes de la realidad” o “fuentes de plenitud” pueden resultar inspiradoras, pero qué es lo que exactamente quieren decir?
Para responder a esta pregunta, déjenme sugerirles una metáfora del campo de la psicología del desarrollo: Si hacemos un seguimiento de un a niña a lo largo del desarrollo desde su infancia hasta su adultez, notamos que su mundo se vuelve gradualmente más complejo y rico de sentido. Por ejemplo, lo que a los 2 meses fue un mero sonido, a los 12 meses se convierte en una palabra con sentido.
Más específicamente, inicialmente el mundo de la niña está enfocado en sus capacidades experienciales inmediatas, en sus propias preocupaciones y perspectivas, en su propio yo. Pero a medida que pasa el tiempo y se va desarrollando, su mundo se va des-centrando. Se abre a horizontes más grandes, más allá de la experiencia directa, y perspectiva e interés específicos de la niña.
Por ejemplo, una niña de tres años no tiene la capacidad de entender que otra persona pueda tener una perspectiva diferente a la suya. Por ello, al hablar por teléfono, la niña puede estar señalando a su perro, esperando que el oyente al otro lado de la línea vea lo que ella está señalando. O puede ser que cuente una historia presuponiendo que el oyente sabe lo que ella sabe. O puede ser que le de su juguete favorito a un niño que está llorando, sin darse cuenta de que el otro niño no se consuela con lo mismo que le consuela a ella. Suele ser recién alrededor de los 4 años que un niño empieza a adquirir la capacidad de entender que hay otras perspectivas.
El proceso de des-centralización continúa por otras etapas más, pero el ejemplo mencionado nos basta aquí. Hay varios puntos dignos de ser resaltados en este ejemplo.
En primer lugar, la nueva comprensión des-centralizada que la niña empieza a tener, no solo se expresa en sus pensamientos, sino también en nuevos comportamientos y emociones complejas. Relacionarse con la perspectiva de otra persona implica nuevos tipos de expectativas, esperanzas y miedos, formas de comunicación, empatía y autoconciencia.
En segundo lugar, a diferencia de una persona ciega que de un de repente llega a ver, la nueva comprensión des-centralizada no implica que se vean cosas nuevas. La niña menos centrada en sí misma no ve auras o almas. Ve exactamente las mismas caras y gestos, pero ahora entiende los significados más amplios que tienen y las realidades más amplias que éstos implican.
En tercer lugar, aquellos que no han llegado a ese nivel-superior de comprensión, no captan lo que no logran entender. Así pues, imagínense que somos un grupo de gente que nunca hemos experimentado la transición hacia una comprensión des-centralizada. No podemos imaginarnos que otra persona pudiera tener otra perspectiva, y ni siquiera podemos captar el significado de “perspectiva”. Claro que a veces surgen entre nosotros algunos malentendidos y choques inexplicables, pero los aceptamos sin más: “Así es la vida”. Un día una persona normal se junta con nosotros, una que capta la perspectiva de otra gente. Nos asombra por su capacidad de relacionarse con los demás. Parece muy preocupada por los demás y comprensiva, con mucha sensibilidad y entrega, pero no entendemos como logra hacerlo. Su capacidad nos parece mística. Algunos de nosotros especulamos sobre sus “energías” especiales o poderes mágicos. Pero el hecho es que simplemente entiende aspectos del mundo que yacen frente a nuestros ojos.
En cuarto lugar, y lo más importante, la transición a un nivel más alto de comprensión requiere de un aparato mental nuevo, una reconfiguración de la mente. Para adquirir la capacidad de entender las perspectivas de otra gente, no serviría ponerse a pensar más arduamente. Un niño de 3 años puede ser muy inteligente, y sin embargo su inteligencia no le dará una comprensión menos centrada en él mismo, a menos que adquiera una nueva reconfiguración de la mente. Por otra parte, incluso los niños tontos pasan por la transición hacia una comprensión des-centralizada. En resumen, entender la perspectiva de otros no es simplemente el resultado natural de un pensar agudo. Podemos expandir los horizontes de nuestro entendimiento sólo después de haber adquirido un aparato mental apropiado. Solo podemos “ver” una nueva dimensión de la realidad cuando adquirimos un nuevo tipo de “ojos”.
Sugiero que el proceso de llegar a un entendimiento des-centralizado es análogo al proceso de adquisición de sabiduría. Sabiduría, como ya dije muchas veces, significa trascender nuestro perímetro centrado en nosotros mismos. Esta metáfora nos ayuda a entender lo que esto significa.
Cuando adquirimos más sabiduría, tomamos conciencia de nuevas dimensiones de la realidad. Participamos en un horizonte mayor de significados – o para ponerlo de otro modo-, entramos en consonancia con un rango mayor de “voces” de la realidad. Estas ya están frente a nuestros ojos – la persona sabia no ve energías misteriosas o auras. Pero así como el niño de 4 años puede apreciar más dimensiones de la realidad que el niño de 2 años., una persona sabia puede apreciar toda una sinfonía de “voces” de la realidad, mientras que la gente común sólo puede oír las voces de su propio perímetro.
Para adquirir esta capacidad, no basta con mirar con un mayor esfuerzo al mundo. También necesitamos adquirir nuevos “ojos” – nuevas capacidades de comprensión, y para este propósito necesitamos transformarnos a nosotros mismos y nuestra postura mental.
Este es entonces nuestro objetivo al hacer práctica filosófica: una apreciación más plena de la realidad. Nuestra realidad es mucho más grande de lo que usualmente pensamos. Somos más grandes de lo que solemos pensar. Somos más grandes que nosotros, más grandes que nuestro perímetro. Normalmente sólo estamos en consonancia con nuestro estrecho perímetro, pero al abrirnos, podemos tomar parte en horizontes más grandes, y estar en consonancia con un rango más amplio de voces de la realidad humana.