Reflexion 17
¿LA FILO- SOFÍA ES REALMENTE UNA NUEVA FORMA DE FILOSOFÍA?
Traducido por Carmen Zavala
Es fascinante ver, cómo se inician los nuevos estudiantes universitarios en la filosofía. Al comienzo sus pensamientos parecen confundidos –por lo menos en relación a lo que nosotros consideramos como un buen pensar filosófico. No logran entender un texto simple, ni distinguen líneas de razonamiento obvias, ni se dan cuenta de los
presupuestos ocultos.
Poco a poco, sin embargo, siguiendo el ejemplo de sus profesores y sus textos, aprenden a seguir los pasos de la filosofía predominante. En poco tiempo ya saben citar a Sartre, o discutir a Hume o formular un argumento. En poco tiempo pensar filosóficamente les parecerá completamente natural.
Qué fascinante: una mente ha sido entrenada. También ha sido iniciada una mente…. ¿en qué?¿Cuál es la naturaleza de este campo filosófico en el que se han iniciado?
La filosofía occidental puede ser considerada una forma de discurso especializada. Es un discurso que gira alrededor de ciertas cuestiones, teorías, conceptos y métodos de investigación específicos y que en su mayor parte ha sido inspirado por ciertos textos
"canónicos" como los escritos de Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, etc. (aparte de algunos filósofos "menores" en la periferia de este respetable club)
Claro que muchos otros pensadores a lo largo de la historia de Occidente, no han sido incluidos en este club exclusivista: Mucho han sido rechazados porque fueron juzgados como irrelevantes o superficiales. Otros fueron desanimados de escribir, o ni siquiera
fueron aceptados a las escuelas, porque su modo de pensar era muy diferente y "extraño". Es más, muchos pensadores potenciales nunca desarrollaron sus pensamientos porque fueron desalentados por una atmósfera intelectual demasiado extraña para ellos (¡Piensen cómo un joven Descartes hubiera sido desalentado en una escuela taoista!)
Estos pensadores y pensadores potenciales fueron marginados, ignorados o simplemente no escuchados. Sus pensamientos hubieran podido inspirar diferentes tipos de filosofía, pero no lo hicieron. El discurso de la filosofía occidental resultó siendo formado por un pequeño grupo de pensadores canónicos y de sus textos, métodos, cuestiones y conceptos.
Y esto define más o menos lo que estudiamos como filosofía occidental. Por cierto, TIENES que estudiar este discurso especializado si quieres que te traten como un filósofo serio. De lo contrario, ninguna revista respetable publicará tus textos, ni ningún departamento académico te contratará.
Todo esto resulta bastante curioso. Si la filosofía es una búsqueda de sabiduría y comprensión, entonces por qué excluyó tantas formas alternativas de discurso? Después de todo, en otras culturas hay otras formas de pensar, que se basan en presupuestos, métodos y conceptos diferentes.
¿Cuál fue la fuerza motriz que hizo de la filosofía occidental un discurso tan especializado?
La historia oficial, que se enseña en las clases de filosofía, es que hay buenas razones que han hecho de Platón y Descartes, etc., los paradigmas de qué cosa es la filosofía. Hay razones que explican por ejemplo, por qué Diógenes el cínico u otro Sr. Anónimo no se han convertido en héroes filosóficos. Probablemente, la razón sea el juicio en base al cual se ha determinado si una determinada aproximación filosófica florecería o perecería en la historia.
¿Pero acaso esta historia oficial es precisa? Después de todo, la historia muchas veces no se ha formado por la razón, sino por las luchas de poder, intereses personales y competencias por la fama y el control. ¿Será posible que la historia "oficial" sea unilateral, como la propaganda de las autoridades?
Veamos a la historia de la filosofía desde una perspectiva sociológica. Un discurso especializado, basado en textos y métodos canónicos quiere decir una TRADICIÓN: un cuerpo de ideas relativamente estable, que se desarrolla lentamente y que es estudiado, emulado, reverenciado y discutido.
En este sentido, tradición significa conservadurismo. Porque promociona un discurso que requiere de mucho entrenamiento y estudio, rechazando aproximaciones demasiado personales, originales o librepensadoras. Una tradición marca una clara distinción entre filosofía legítima ("buena", "importante") y filosofía ilegítima ("mala", "superficial"), entre lo correcto y lo incorrecto, entre ortodoxia y heterodoxia. Es más, una tradición filosófica promueve filosofías que producen productos universales (teorías, metodologías) que pueden ser recogidas y transmitidas, y elimina filosofías con
final abierto. Prefiere ideas que pueden poseerse en pensamiento y por escrito, en oposición a ideas que puedan ser vividas en la vida cotidiana.
El resultado es la filosofía que tenemos hoy en día, la filosofía que ha sido preservada en los libros de historia, y que es llamada "filosofía occidental".
"¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Quién convirtió a la filosofía occidental en un discurso tan conservador? ¿Quién se benefició con este tipo de conservadurismo? La respuesta me parece clara. El conservadurismo de la filosofía fue creado por las instituciones: la Universidad, la academia, la iglesia o el monasterio, las revistas profesionales
especializadas. Las instituciones necesitan estabilidad. El establishment filosófico necesita textos, métodos y terminología especializados para justificar su status especial. Los filósofos institucionalizados necesitan conocimiento y métodos para mantener su autoridad. Sólo gracias a su profesionalismo pueden trazar la línea entre aquellos que están iniciados y que no lo están, entre filosofías aceptables y filosofías no aceptables, entre lo superior y lo inferior, entre ellos y los demás.
Resumiendo, la corriente principal de la filosofía occidental es la filosofía del establishment, de las instituciones dominantes. Es la filosofía de los que ostentan el poder y necesitan mantener su autoridad.
No estoy sugiriendo que los profesores universitarios sean unos cínicos, ávidos de poder. Me imagino que la mayoría de ellos incluyendo aquellos que están en la misma cima, están realmente interesados en la filosofía. Mi punto es que determinadas flores crecen en determinados habitats. En el suelo de las instituciones crece filosofía conservadora. Claro, algunas veces encontramos formas alternativas de hacer filosofía, que son aceptadas por el mundo académico (piensen por ejemplo en Kierkegaard), pero no pueden durar mucho tiempo. O desaparecen rápidamente de la escena académica, o se las domestica y re-interpreta y asimila a la "ortodoxia".
Esto no quiere decir, que la tradición es mala. Después de todo la tradición filosófica nos permite recordar ideas muy inspiradoras y desarrollarlas gradualmente y refinarlas, como podemos observar en los hermosos tesoros intelectuales que encontramos en los libros de filosofía.
Pero hay también un precio muy pesado a pagar. La ortodoxia limita a la filosofía a un discurso muy específico y elimina todas las formas alternativas de discurso. En el caso de la filosofía occidental, el discurso dominante se ha centrado en las discusiones abstractas que tienen como objetivo producir teorías, ignorando virtualmente toda
otra aproximación a la vida.
Esta situación es específicamente problemática para la práctica filo-sófica, que no es una forma institucional de hacer filosofía. Cualquiera que haya hecho algo de consejería filosófica sabe de la poca relevancia que Aristóteles o Descartes tienen para la vida
cotidiana. Los grandes textos ortodoxos tienen muy poco que decir sobre la vida concreta. Incluso aquellas filosofías de la antigüedad que han tratado de guiar nuestra vida cotidiana están muy lejos de la vida de una persona particular concreta. ¿Qué relevancia pueden tener las rígidas recetas estoicas para la persona en la calle?
La vida concreta es mucho más rica y compleja, mucho más multilateral y con final abierto, mucho más contradictoria y dinámica y personal que las fórmulas universales. Y la filosofía ortodoxa es demasiado cerrada y rígida como para apreciar esto.
Por eso me parece que para nosotros, los filó-sofos prácticos, el campo académico llamado "filosofía" no tiene mucho que ofrecer.
Espinoza y Leibniz no son más relevantes para nosotros que Sigmund Freud, Mircea Eliade o Meister Eckhart o Dostoevsky o Rilke, o incluso un shaman sabio del Amazonas. Como filó-sofos, no somos parte del discurso profesional especializado. No estamos especialmente conectados a la filosofía institucional. Somos viajeros en un mundo mucho más amplio.
Esta conclusión puede resultarnos quizás difícil a muchos de nosotros, filó-sofos prácticos. Hemos pasado tanto tiempo en los departamentos de filosofía, que nos puede costar vernos a nosotros mismo como otra cosa que no sea filósofos - y qué otra cosa podría ser además?
Pero tenemos que darnos cuenta, me parece, que si queremos tocar la realidad humana concreta, tenemos que salirnos de los muros de la ortodoxia filosófica. No tenemos por qué reverenciar a los héroes de la filosofía tradicional - a Aristóteles, a Kant y al resto. ¡Abajo los reyes! Son grandes reyes, pero no son NUESTROS reyes.
Uno podrá preguntarse: ¿Pero qué exactamente es lo que estás proponiendo en vez de eso?¿Qué discurso alternativo estás sugiriendo?¿Si rompemos con la manera institucional de pensar, entonces, a donde estamos yendo?
Claro que no voy a tartar de proporcionar una respuesta a estas preguntas. No intento sugerir una nueva prisión intelectual para reemplazar la anterior. Para mí, los filósofos son nómadas sin lugar de descanso. No pertenecemos a una disciplina o a un discurso particular. Estamos familiarizados con muchas maneras de pensar y de comprender, y no con UN solo camino; conocemos miles de métodos, pero ningún método último. Somos aquellos que buscan explorar las cuestiones y dudas y problemas humanos, pero que no tenemos respuestas que ofrecer. Estamos interesados en toda clase de desconciertos y ansiedades y anhelos, pero tenemos las manos vacías. Queremos estar en contacto con todas las facetas de la existencia humana, pero no sabemos como apretujarlas acomodándolas en una sola teoría organizada o visión del mundo.
Esto es, pienso yo, lo que somos como filó-sofos. Somos eternos nómadas – no porque estemos desilusionados o seamos cínicos, sino porque es aquí que encontramos la plenitud de la existencia humana: en el vasto e inagotable desierto de la vida. Es aquí donde encontramos el Ser, a Lu, la sagrada.
Y nuestra misión como filó-sofos, según lo veo yo, es invitar a otros a unirse a nosotros en nuestras travesías nómades. Invitamos a todos a ser filó-sofos junto con nosotros, no solo a los que tienen un grado institucional o entrenamiento en filosofía, pero a todo aquel que esté dispuesto a ser un no-conocedor.