Voces de la Realidad Humana
Voces 1: VOCES DE AUTENTICIDAD
Traducido por Carmen Zavala
Mateo se siente confundido. Tiene un buen trabajo y además bien pagado como escritor técnico en una empresa de alta tecnología, pero no está seguro de que eso sea lo que realmente quiere hacer.
Es bastante bueno escribiendo los textos para su empresa acerca de instrumentos electrónicos, folletos, manuales, instrucciones de mantenimiento, material de referencia. Pero después del trabajo muchas veces se pregunta si no será que está perdiendo su tiempo.
Mateo decide consultarle a una conocida, Linda. Linda es una filósofa. No es precisamente una amiga pero él sabe que con ella es bienvenido a hablar sobre sus preocupaciones. De alguna manera, ella es su mentor filosófico.
"Algunas veces", le dice a ella, "siento que estoy tratando de vivir una vida que no es la mía. En el trabajo hablo con los ingenieros, aprendo sobre cómo funciona el sistema, redacto el texto y se lo reenvío para comentarios. Todos dicen que hago un trabajo excelente. Pero.... no sé.... En el fondo de mi mente siento que todo ese asunto de la alta tecnología no soy yo."
"Entonces, Mateo, ¿por qué no renuncias y haces algo que realmente quieres hacer?"
"De hecho, algunas veces pienso en renunciar. Siento que quiero cambiar mi vida, vivir de manera distinta. Fantaseo con llegar a ser un periodista, un jardinero o.... ¿quién sabe? Pero son sólo fantasías. En realidad no sé lo que quiero hacer."
"¿Ningún indicio?"
"No," responde Mateo, "solo quiero ser fiel a mí mismo. En el trabajo pretendo estar entusiasta, aparentar que disfruto de los retos del trabajo. Pero solo finjo. En el fondo no me importa realmente. No sale de mi corazón. ¿Piensas que me estoy engañando a mí mismo?"
"Engañándote a ti mismo.... Una expresión interesante. ¿Quién es ese 'yo mismo' al que estás engañando?"
Mateo reflexiona. "No sé. Pero siento que no soy yo mismo. Soy un farsante."
"Muy interesante. Me estás diciendo que hay dos Mateos dentro de ti: un verdadero Mateo y un falso Mateo." Linda espera hasta que Mateo asiente mostrando estar de acuerdo, y entonces continúa. "Si es así, entonces la pregunta es: ¿Quién es el 'verdadero' Mateo?"
Mateo se queda en silencio por un rato. "Sí," dice finalmente. "Tienes razón. Esa es justamente la cuestión: ¿Qué parte de mí es el verdadero 'yo'? ¿Y qué es lo que ese 'verdadero yo' quiere?"
Como filósofa, Linda sabe que Mateo está preguntando una pregunta filosófica familiar: ¿Qué significa ser fiel a mí mismo, o auténtico? Rousseau, el filósofo del siglo XVIII, fue uno de los primeros en discutir esta cuestión.
Le da a Mateo unas cuantas páginas del libro 'El Emilio' de Jean-Jacques Rousseau. "Acá, llévate esto a casa y léelo. Contémplalo, escucha lo que te dice, y escucha como respondes a ello."
"¿Cómo escucho? ¿Cómo contemplo?"
"Simplemente relájate y léelo lentamente, en silencio. Lee uno o dos párrafos por día. Mantenlos en tu mente a lo largo del día, y deja que trabajen dentro de ti." Después agrega: "Pero déjame que te cuente primero un poco sobre Rousseau. Es mejor contemplar un texto que ya comprendes."
JEAN-JACQUES ROUSSEAU - EL YO NATURAL
Siendo un hombre joven Rousseau vino de Suiza a Paris. Al principio quedó encantado de la alta sociedad parisina, pero rápidamente llegó a verla como un falso juego de sociedad, una máscara eterna. Observó que la sociedad aliena al individuo de su verdadero yo natural.
Así como la semilla de un árbol contiene tendencias originarias para crecer y realizar sus potencialidades, cada persona lleva dentro de sí el potencial de crecer, disfrutar de la vida, y realizarse. Estas energías originarias interiores son lo que Rousseau llama el yo natural, o lo que puede llamarse el verdadero yo, o el yo auténtico. Este es básicamente bueno. Le gusta la simplicidad y la independencia, es autosuficiente, automotivado, espontáneo, creativo y productivo.
Pero la sociedad muchas veces distorsiona estas energías interiores, especialmente cuando el joven 'árbol' aún está joven y tierno. La sociedad suele ser una influencia externa negativa: presiones sociales, luchas por el poder y manipulación, comparación con otros ("¡Mi ropa está mejor que la tuya!"). Consecuentemente, el individuo puede terminar por perder el contacto con su yo natural (verdadero). Entonces empieza a jugar juegos, fingiendo, manipulando, actuando de acuerdo a expectativas. Rápidamente empieza a identificarse con la 'máscara'. Ha dejado de estar en contacto con su verdadero yo.
La imagen de Rousseau por lo tanto es dualista: mi naturaleza interna versus las influencias externas. Ser auténtico significa comportarse y pensar y sentir a partir de mi yo natural. Ser inauténtico significa vivir de acuerdo a las influencias externas.
***
Todas las mañanas Mateo se pasa unos 20 minutos contemplando un párrafo que ha elegido de Rousseau. Primero se sienta en una esquina tranquila, pone en calma su mente, a veces con la ayuda de una breve meditación. Luego, cuando ya se siente más tranquilo, contempla el párrafo. No trata de analizarlo, solo trata de 'escuchar' dentro de sí, qué es lo que el texto le dice. Más tarde, durante el día, recuerda el texto cada tanto y piensa en él.
A veces surge un nuevo pensamiento o comprensión en la mente de Mateo, como una burbuja que sube desde la profundidad de un lago. De pronto palabras nuevas, que no siempre están en el texto de Rousseau, se introducen en la mente de Mateo. Por ejemplo, las palabras 'fuente de vida' aparecen dentro de él, y Mateo empieza a pensar en ellas. Se dice a sí mismo que el 'yo natural' y el 'yo social' de Rousseau son dos diferentes fuentes de vida. Son dos fuentes de sentimientos, pensamientos y comportamiento. Y a lo mejor haya muchas más fuentes como estas en nosotros.
Mateo siente que su nueva idea es significativa. "Ahora entiendo," se dice a sí mismo, "la pregunta crucial es ésta: ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi raíz, mi fuente?"
Cuando Mateo se vuelve a encontrar con Linda, ella escucha estas ideas con interés. Después de una breve conversación, ella le da un nuevo texto.
JEAN-PAUL SARTRE - NO SOY LO QUE SOY
La aproximación de Rousseau asume que hay algo así como un yo natural. Sartre está en desacuerdo. Tratar de conectarme con mi 'yo' interior es una fantasía, o un autoengaño.
Según Sartre, en tanto ser humano, mi esencia es que no tengo ninguna esencia. En otras palabras, no hay nada dentro de mí que determine mi personalidad, mis valores, mis elecciones, mis creencias - excepto mi propia libre voluntad. Soy completamente libre de elegir quién soy. Incluso mi pasado no coacta de mi libertad: Si tomé una decisión hace 10 minutos, sigo siendo libre de cambiarla ahora. Incluso en prisión puedo decidir qué clase de persona soy. En palabras de Sartre, estoy condenado a ser libre.
Efectivamente, no es exacto decir, que soy libre. Más bien, yo soy la libertad; yo soy apertura. Citando a Sartre: "No soy lo que soy, y soy lo que no soy." O: "La existencia precede a la esencia" (es decir, en todo momento yo determino mi esencia, o quién soy)
Todo esto sugiere que autenticidad no puede significar serle fiel a mi naturaleza interna. Más bien soy auténtico si le soy fiel al hecho de que no tengo ninguna naturaleza interna; si le soy fiel a mi apertura, a mi libertad.
Por lo tanto, ser auténtico para Sartre significa que soy consciente de mi libertad, que asumo plena responsabilidad sobre mi vida, y no pretendo que algún hecho me ha convertido en la persona que soy. Significa que no necesito considerarme una víctima de mi psicología, de mi educación, de mis circunstancias, de consideraciones lógicas o morales, de Dios, etc. No hay excusas para ser la persona que soy.
***
Mateo le dice a Linda que la idea de libertad extrema de Sartre es demasiado extrema.
"Obviamente estoy condicionado por mis experiencias pasadas, por mis temores, por mis tendencias. Mi psicología determina muchas cosas sobre mí."
Linda sugiere que lo más importante no es si la teoría de Sartre es verdadera, sino más bien qué es lo que tiene que decirle a Mateo. Además, incluso si mi psicología limitase mi libertad, e incluso si mi libertad fuese mucho más limitada de lo que Sartre piensa, su punto principal sigue quedando en pie: que mi 'verdadero yo' es mi libertad, no mis mecanismos psicológicos. Ser auténtico no significa serle fiel a algo que preexiste en mí, sino más bien a mi apertura.
Se la pasan discutiendo esto un rato. Luego Linda sugiere que estas preguntas queden abiertas.
"La contemplación no es un asunto de encontrar soluciones u opiniones," le dice. "Se trata de escuchar al diálogo entre tú y el texto. ¿Por qué no dejas de lado tus opiniones y contemplas el texto?"
Cuando Mateo contempla la noción de Sartre de la "existencia precede la esencia," se queda asombrado. Un pensamiento se formula en su mente: "Soy una pregunta, no una respuesta."
Más tarde trata de asimilar lo que ha realizado y de ponerlo en palabras. "¿Será posible," piensa angustiado, "que no hay respuestas, ni significados, ni valores, solo una pregunta de nunca acabar, un vacío sin sentido?, ¿Será posible que no haya acierto o error en mi decisión de dejar mi trabajo o de mantenerlo?"
Históricamente hablando, no hay nada de original en la nueva comprensión de Mateo. Pero la originalidad no es el punto acá. El punto es que esta comprensión le dice algo. Tiene sentido en una forma muy personal.
GABRIEL MARCEL - EL TESTIGO EN MÍ
Cuando Linda se entera de la angustia de Mateo, le dice que apertura no necesariamente significa vacío. En realidad los filósofos existencialistas generalmente están de acuerdo en que la existencia humana es apertura, pero no todos ellos asumen que eso significa que el mundo no tiene sentido.
Un ejemplo es el existencialista y dramaturgo francés Gabriel Marcel. Marcel distingue entre dos actitudes frente a la vida: observar y atestiguar. Un observador es alguien que observa la vida sin comprometerse personalmente, sin entregarse a nada. Para una persona así, la vida es una secuencia de hechos objetivos e impersonales. Puede ser que esté activo y que trabaje esforzadamente, pero no le es fiel a nada realmente. En un mundo constituido solo por hechos objetivos, no hay nada a qué serle fiel.
Como opuesto a un observador, un testigo es alguien que acepta recibir la vida. Pero recibir no es una actitud pasiva. Por ejemplo, cuando recibo invitados en mi casa, soy un receptor activo, comprometido y creativo. Soy creativo, porque no hay fórmulas que me digan cómo debo recibirlos.
De manera parecida, ser un testigo significa aceptar la vida como si fuese un regalo, y responder a ese regalo de una manera activa y personal. Significa serle fiel a una luz, a una visión, a una misión personal. Significa que asumo el compromiso de ser un testigo de esa luz, a través de mi manera particular de responder a ella.
La realidad humana está abierta, pero no está abierta a un mundo vacío y sin sentido. La vida me da luz y ser fiel a mí mismo significa responderle fielmente a la vida.
***
Cuando Mateo contempla el texto de Marcel, su ansiedad no se alivia. Se da cuenta de que siempre ha sido, en términos de Marcel, un observador. Quisiera ser un testigo, pero un testigo de qué?
Mateo no puede pensar en ninguna misión a la que pueda entregarse, ninguna luz a la que pudiera serle fiel. La distinción observador-testigo ha enriquecido su comprensión de su actitud a la vida, pero no le ha mostrado ninguna salida.
En su pensamiento empieza a comparar a Marcel y a Sartre, y después de un rato se da cuenta de que debe haber muchas otras maneras de responder a la apertura de la vida. Estos dos filósofos solo expresan dos de las muchas respuestas posibles. Ahora tiene una nueva comprensión de las cosas: "Hasta ahora," se dice a sí mismo, "he estado encerrado dentro de una actitud muy estrecha frente a la vida, sin darme cuenta. Lo que estos textos me enseñan, es que no debería tomar por sentada mi actitud. Lo que estoy buscando no es una carrera nueva, sino una nueva actitud hacia mí mismo, un nuevo modo de relacionarse con la vida."
Entusiasmado, Mateo le cuenta a Linda sobre su descubrimiento. "Las lecturas que me diste se han tirado abajo mi confianza en mi modo de vida. Se tiraron abajo los viejos muros de mi antiguo yo y me han abierto a nuevos caminos. Ahora quiero explorar esos nuevos caminos. Quiero experimentar conmigo mismo, investigar otras partes en mí que me son menos familiares."
"¿Cómo vas a hacer eso, Mateo?"
"No sé, Linda. No tengo idea. Sólo sé que será algo solitario. Ya sea que vaya con Rousseau, con Sartre o con Marcel o con alguna otra aproximación, mi reto es conectarme conmigo mismo. Eso es algo que tengo que hacer por mi cuenta, yo solo."
"Es una observación interesante," dice Linda, "pero no todo el mundo estaría de acuerdo contigo, Mateo. Me gustaría darte un texto más sobre autenticidad, de acuerdo?"
LA APROXIMACIÓN DEL 'CUIDADO' - ESTAR CONECTADO
Muchos pensadores feministas, tales como la filósofa de la educación, la norteamericana Nel Noddings, sostienen que las concepciones tradicionales de autenticidad están distorsionadas:
Son demasiado individualistas, demasiado centradas en el individuo (y demasiado 'masculinas', según ellos). Están distorsionadas, porque yo no puedo ser una persona plena, a menos de que me relacione con los demás. Mis relaciones con los demás no son un agregado secundario a quién yo soy. Mis relaciones con mi familia, amigos, o los demás seres humanos cercanos, son una parte esencial de lo que me define. Mi verdadero yo, es mi yo-en-mis-relaciones con otros.
Es más, lo que me hace una persona plena (y se podría decir que esto significa un yo auténtico) son mis relaciones cuidadosos. En las relaciones cuidadosas yo doy y recibo, estoy abierto a otros, comparto experiencias con ellos, y puedo participar en sus alegrías y preocupaciones.
Es interesante, que en este punto estas feministas de la 'Ética del cuidado', se parecen al filósofo anterior Martin Buber (ver mis 'Voces 1'). Para él también, yo solo puedo ser auténticamente yo mismo en relaciones tu-yo con otros y con el mundo que me rodea.
***
Algo le sucede a Mateo. Se siente desorientado por la multiplicidad de aproximaciones. Cada una de las cuatro es elocuente, iluminadora y cada una tiene sentido a su manera. Pero parece que se contradijeran las unas a las otras.
"Tu desorientación es muy valiosa," le dice Linda. "Quédate con ella, escucha lo que te dice. No la sofoques con respuestas y soluciones."
"Pero como me va a ayudar esto a tomar una decisión?" le pregunta Linda. "Yo te vine a buscar, porque quería descubrir lo que realmente quiero hacer, cómo ser verdadero conmigo mismo. ¿No esperas que elija una de estas cuatro teorías? ¿No quieres que decida si mi verdadero yo es mi yo natural, o si es mi vacío, o sí es mi respuesta a una luz, o si es mi relación con los demás, o si tal vez sea otra cosa?"
Linda sonríe. "Así que ahora me estás diciendo que quieres elegir una pequeña y acogedora caverna para encerrarte en ella."
"Pero tengo que elegir algo, no?"
"Bueno, entonces ¡Adelante! ¡Elige algo!"
"Ojalá pudiera," responde Mateo triste. ?Cuando empezamos a trabajar en estos textos, pensé que sería fácil. Esperaba que encontraría la mejor teoría sobre autenticidad; o por lo menos la mejor teoría para mí. Pero ahora estoy más confundido todavía."
"No te desanimes. Lo que parece como un obstáculo, a veces es una puerta abierta. Después de todo, ¿estás seguro de que necesitas escoger?"
La pregunta de Linda toma a Mateo por sorpresa. Se queda pensando en esto por un largo tiempo. "La verdad es," admite finalmente, "que en mi última lectura tuve un pensamiento, una suerte de chispazo en mi mente: que no es necesario elegir. Que no necesito tomar ninguna decisión. Que simplemente puedo mirar todas estas aproximaciones y dejarlas ser. Es muy extraño, no lo entiendo cabalmente."
"¿Por que no acompañas a esta comprensión? Deja que te guíe."
"Pero tengo que tomar una decisión ¿no? Si no decido lo que es verdadero para mí, ¿cómo podría decidir si quedarme en mi empleo o si renunciar y convertirme en un periodista o un jardinero?"
"Sí, en un nivel práctico. En un nivel práctico tienes que tomar una decisión sobre qué es lo que es verdad para ti, porque tienes que trabajar en algún sitio y hacer dinero de alguna manera. Pero tu desorientación y el chispazo que tuviste en tu mente, te sugieren que en otro nivel no necesitas elegir. En otro nivel, ni siquiera tiene sentido elegir."
Mateo mira a Linda. Sus palabras son extrañas y seductoras a la vez. "De qué otro nivel estás hablando, Linda?"
"Llámalo el nivel de la desorientación. O el nivel de la conciencia plena. No importa el nombre. Desde esta perspectiva, estas teorías no son en realidad teorías. Lo que importa de ellas, no es lo que describen, sino de donde provienen. Son como las huellas de las pisadas de algo, como voces que vienen de algún lado."
Mateo sacude la cabeza. "Cuando tuve este chispazo, me sentía como colgando en el aire. Fue un momento de la nada."
"Bueno Mateo, llama a este otro nivel el 'nivel de la nada'. Es el punto en el que no tienes ninguna opinión, te falta piso para pararte, ninguna caverna en la cual vivir. Sólo estás allí, siendo conciente, un testimonio."
"¿Pero un testimonio de qué, Linda?"
"Un testimonio de la vida que le dio voz a estas teorías, un testimonio de la realidad que es la fuente de estas voces, un testimonio de tu confusión, y de todo."