Voces 3: VOCES DE LIBERTAD Traducido por Carmen Zavala
Linda está empezando una serie de talleres semanales de Práctica Filosófica o Filo-sofía.
"Buenos días", dice, saludando a un pequeño grupo. "El tema que escojo para nuestra primera reunión de hoy día es la libertad. Ahora, ¿cómo empezamos? Una posibilidad, es iniciar una discusión. Pero, yo no confío en pensamientos abstractos que están desconectados de la experiencia concreta. En vez de eso, echemos una mirada a los hechos concretos que nos han ocurrido. Por favor, tómense un momento y, piensen en una situación que hayan experimentado recientemente, en la que hayan sentido la sensación de libertad o la sensación de falta de libertad."
Juan levanta la mano inmediatamente. "Yo tengo algo. A veces me parece difícil controlar mis sentimientos y mis estados de ánimo, especialmente mi ansiedad y mi cólera. Quisiera ser más libre en relación a esas emociones."
"La gente en mucho menos libre de lo que cree," dice Ana. "Nuestras emociones nos controlan."
"Estoy en desacuerdo," objeta Felipe." ¡SOMOS nuestras emociones!"
"Un minuto, por favor," dice Linda. "Ahora están hablando en un nivel muy abstracto. Les pedí que eligieran un evento concreto específico, que hayan experimentado."
"Pensé que estábamos tratando de hacer filosofía," dice Angela.
"Filo-sofía, no filosofía académica. En Filo-Sofía, lo que queremos es escuchar la vida, no teorías abstractas. Escuchamos el momento vivido, las experiencias particulares, eventos específicos."
"Pero, ¿la filosofía no trata acaso sobre ideas?"
"Les sorprendería la cantidad de ideas filosóficas que se pueden encontrar en un simple momento cotidiano."
Ana lo mira con ojos interrogantes. Y Linda explica: "En la vida cotidiana, constantemente interpretamos nuestro mundo. Le damos sentido a las cosas que nos ocurren. Hacemos esto, no sólo a través de nuestro pensar consciente, sino, principalmente, a través de nuestros sentimientos, a través de nuestras elecciones y nuestro comportamiento, a través de nuestras esperanzas y miedos, en resumen: a través de nuestras actitudes cotidianas. Por ejemplo, cuando te sientes culpable porque rompiste una promesa, la mala sensación que tienes, la expresas cuando dices: 'romper una promesa es moralmente malo'; y cuando, obsesivamente, quieres saber todo lo que tu esposo está sintiendo o pensando, tu obsesión puede ser una afirmación: 'Amor, significa ser transparente el uno con el otro'. Como ven, cada uno de nosotros tiene 'teorías' sobre la vida, a pesar de que, normalmente, no somos conscientes de ellas. VIVIMOS esas 'teorías', no PENSAMOS SOBRE ellas."
"Nos estás diciendo," comenta Miguel, "que todos somos filósofos."
"Exactamente. Todos tenemos 'teorías' sobre las cuestiones básicas de la vida. El problema es que estas 'teorías' normalmente son rígidas, autómatas y estrechas. Funcionan como patrones de comportamiento, patrones de emociones, patrones de pensamiento."
"Está bien," dice Ruth, "creo que entiendo lo que quieres que hagamos. Tengo una experiencia que quisiera compartir con ustedes."
Ella le cuenta al grupo cómo el mes pasado hizo de voluntaria para jugar con niños enfermos en un hospital cercano. Sin embargo, muy pronto empezó a sentirse asfixiada. La obligación era una carga. Sus tardes ya no las tenía libres y ya no podía salir con sus amigos, o caminar por el lago o simplemente sentarse en un café y tomarse un cafecito. "Yo no salgo mucho, pero me gusta sentir que tengo la libertad de hacerlo."
Por varias semanas se sintió como una prisionera, hasta que decidió renunciar. "Cuando salí del edificio me sentí libre como un ave. Me estiré y sentí mi libertad. Fue absolutamente estimulante: ¡Qué maravilla! Ahora puedo hacer todo lo que quiero!"
"¿Y qué hiciste con tu nueva libertad?" le pregunta Felipe.
"¿Qué hice? Nada en particular. Simplemente lo disfruté. Disfruté del hecho de que no tenía obligaciones."
"Muy interesante," dice Linda. "La libertad de la que disfrutaste fue un tipo específico de libertad. Fue una ?libertad-de?: una ausencia de restricciones."
ISAIAH BERLIN - LIBERTAD NEGATIVA Y LIBERTAD POSITIVA
Isaiah Berlin, el filósofo británico del siglo XX, hizo la distinción entre 'libertad negativa' y 'libertad positiva', lo que puede ser llamado 'libertad-de' y 'libertad-para'. (Aunque esta distinción no es nueva, él fue probablemente el primero que la formuló explícitamente). Ser libre, en este primer sentido, significa que no hay restricciones que restrinjan mis acciones. (Esta ?ausencia? de restricciones es la razón por la que se le llama libertad 'negativa'). Si, por ejemplo, vivo en una sociedad democrática, entonces, nada me prohíbe expresar mi punto de vista político. Estoy 'libre-de' restricciones.
Sin embargo, en otro sentido, puede que yo no sea libre. Si me falta el coraje y la autonomía de pensar de manera independiente, entonces, aún si estoy 'libre-de' restricciones, no tengo los recursos internos para realizar mi libertad. No tengo los recursos internos para realizar mi libertad. No tengo libertad-para expresar una visión personal. No tengo una libertad 'positiva'.
Tenemos entonces, que cuando hablamos de libertad podemos distinguir entre dos elementos: los recursos que hacen posible que pueda expresar mi libertad, y los obstáculos que limitan esa libertad. Es una distinción entre los poderes del prisionero y los muros de la prisión, entre el prisionero y la prisión.
Claro que mi prisión no necesita ser externa a mí. Mi miedo o mi timidez, por ejemplo, también puede restringir mi libertad. En ese sentido puede ser una prisión.
"Sí," dice Ruth. "ahora me doy cuenta de que mi experiencia fue un momento de 'libertad-de'".
"En otras palabras," dice Linda, "tu deseo de ser libre habla en el idioma de la libertad negativa."
Después de una breve conversación, Ruth se da cuenta de que otras experiencias recientes también expresaron una concepción similar de libertad. Por ejemplo, la semana pasada, una amiga tocó la puerta. "Yo la quiero, pero, me molestó que no me llamara primero para saber si yo estaba disponible. Sentí que estaba forzándome a estar con ella. Así que no le abrí la puerta e hice como que no estaba en casa."
Linda está de acuerdo con que esto podría ser entendido como otra experiencia de 'libertad-de', pero advirtió que todavía hay mucho que explorar en la concepción de libertad de Ruth. La vida es más compleja que una simple teoría.
"Y, sin embargo," dice Ruth, "es impresionante todo lo que hay de mí en un evento tan pequeño."
"Definitivamente. Ese es el arte de la Práctica Filosófica: escuchar el simple momento cotidiano."
***
"Bien," dice Linda. "Creo que, ahora, entendemos nuestro propósito: estamos tratando de explorar las concepciones filosóficas de libertad que se fundamentan en nuestras actitudes cotidianas - no en nuestras opiniones abstractas, sino en nuestras experiencias reales."
Ahora, ella le pide a los participantes que vuelvan a su experiencia de libertad (o falta de libertad), que cierren sus ojos y la contemplen. "Traigan la experiencia a su mente de la manera más vivencial posible. Y luego, traten de darse cuenta de la 'teoría' de libertad que ella expresa."
Después de algunos minutos, cuando abren sus ojos, les resulta difícil traducir en palabras sus concepciones de libertad.
"¿Qué se supone que deba decir sobre mi experiencia?" "¡No se me ocurre nada inteligente que decir sobre ella!" "Estoy perdido..."
Linda sonríe. "Para hacérselo más fácil, déjenme darles una pequeña lectura sobre una serie de teorías filosóficas sobre la libertad."
Los participantes están sorprendidos. "¿Teorías?" "¡Pensé que quería que escucháramos a la vida, no que teoricemos!" "Está segura de que mi experiencia encajará en una de esas filosofías académicas?"
"Claro que no. Pero las teorías pueden ser una fuente de inspiración. Es como leer un poema o una novela: Puede inspirarte a expresar tu propia voz personal."
JOHN DEWEY - LA LIBERTAD DE GOBERNARME A MÍ MISMO
Para Dewey, el filósofo americano del siglo XIX-XX, la libertad es mucho más que 'libertad-de'. Para ser libre, tengo que estar en capacidad de tomar decisiones de manera consciente y de plasmar mis decisiones en acciones. Pero, elegir no significa dejarme llevar por mis deseos caprichosos o mis sentimientos espontáneos. Significa que tengo metas y proyectos, que los examino crítica y racionalmente, que los reviso cuando es necesario, y que actúo de acuerdo a ellos. En este sentido, gobierno y dirijo mi vida. Lo hago, tanto determinando racionalmente mis planes personales y objetivos, como también influenciando a mi comunidad y las condiciones sociales en las que vivo.
Una persona libre, por eso, tiene proyectos de largo plazo y metas, así como también la flexibilidad de modificarlas cuando las condiciones cambian, y la apertura mental como para examinar alternativas y elegir entre ellas. Es alguien que tiene un actitud muy particular frente a la vida y una manera muy particular de comprometerse socialmente, basada en la reflexión crítica y racional.
EPÍCTETO - LIBERARSE DE LAS PASIONES
Según Epícteto, el antiguo filósofo estoico, sufrimos; no por las cosas que nos ocurren, sino por la actitud que tenemos con respecto a esas cosas. El hombre que pierde sus ahorros no sufre por la pérdida de dinero, sino porque se siente atado al dinero. En otras palabras, sufre porque erróneamente considera que el dinero es necesario para la felicidad.
En este sentido no somos libres, porque somos gobernados por nuestras pasiones y deseos. Esos deseos nos hacen depender de cosas que no están bajo nuestro control. Después de todo, no tenemos el poder total sobre nuestras posesiones, nuestra salud, accidentes, las reacciones de otras personas en relación a nosotros, nuestra suerte y nuestras desgracias.
Ser libre, por eso, significa controlar nuestros deseos y pasiones, permitir que la razón determine nuestras vidas y por lo tanto, ser independiente de las cosas que está más allá de nuestro control. Esto significa, aceptar el Logos divino que gobierna el mundo y vivir libremente de acuerdo a nuestra naturaleza de seres humanos. Esa libertad es un estado de tranquilidad interna, auto-control, desprendimiento, y de total aceptación. A pesar de que el individuo continúa siendo activo en el mundo y realizando sus obligaciones, acepta con ecuanimidad lo que sea que ocurra, ya sean éxitos o fracasos.
Este tipo de estado interior es muy difícil de lograr. Para desarrollarlo es necesario dedicarse a un serie de arduos ejercicios espirituales. Sólo así podemos liberar nuestro pensamiento racional de la prisión de nuestras pasiones.
KRISHNAMURTI - LIBERARSE DEL PASADO
Krishnamurti, el pensador del siglo XX nacido en la India, sostenía que la mayoría de la gente está presa en lo que ya sabe y ha aprendido, en otras palabras, en el pasado. Queremos lo que fue placentero ayer, esperamos el elogio que recibimos la semana pasada, tenemos miedo de lo que fue doloroso el año pasado, tratamos de ser lo que nuestros padres o el cura nos dijo que deberíamos ser.
Por lo tanto, nuestras esperanzas y deseos y miedos están enraizados en nuestras experiencias pasadas. Luchamos para hacer más dinero, para llegar a ser más 'importante', para ser poderosos y famosos, porque hemos sido condicionados por nuestro pasado. Estas luchas, no nos hacen más felices, sino solo más mecánicos, frustrados y fragmentados.
Por eso, liberarnos, significa romper las cadenas que nos atan al pasado. Significa estar presente aquí y ahora con una mente completamente abierta, aguda, inteligente y no atada al conocimiento pasado. Significa que nuestra mente está completamente conciente y abierta al momento presente.
HENRY BERGSON - LIBERANDO LA TOTALIDAD DE MI SER
Para el filósofo francés del siglo XIX-XX Henri Bergson, normalmente no estamos en contacto con la totalidad de nuestra vida interior. Nuestra vida interior es como una sinfonía hecha de sombras multicolores de emociones y pensamientos y sentimientos y sensaciones. Estas sombras interactúan constantemente entre ellas y se desarrollan de maneras nuevas. El resultado es un flujo holístico, creativo y espontáneo, en el que cada momento moldeado por el pasado da luz a nuevas combinaciones y cualidades insospechadas.
Sin embargo, para los efectos del lenguaje y la comunicación, aislamos fragmentos específicos en nuestra conciencia y le damos nombres genéricos: 'un miedo', 'una esperanza', 'un dolor'. En consecuencia, somos como un oyente que no puede escuchar la sinfonía como una totalidad, sino sólo los sonidos separados. Estas cualidades separadas son como las hojas muertas que flotan en el río verdadero de nuestra vida. Así, llegamos a tener opiniones y actitudes fijas, gustos y emociones rígidos, y no vivimos de acuerdo a la plenitud en constante desarrollo de nuestras vidas interiores. En este sentido somos prisioneros de la rigidez de las hojas muertas.
Sin embargo, a veces sucede en momentos especiales, en los que necesito tomar decisiones importantes, que algo se rebela dentro de mí. De repente, el río que vivía escondido erupciona a través de las hojas muertas. Entonces, decido hacer algo en contra de mis opiniones habituales, en contra de mis preferencias fijas, en contra de mis miedos de años y mis ideales. No actúo por una razón específica, sino porque mi acción expresa todo mi ser - mi historia personal y mis energías presentes y mi sentido de mí mismo y de la vida: Hice esto, porque esto es quien soy.
Esto, para Bergson, es un momento de verdadera libertad, porque expresa el flujo espontáneo y creativo que es mi personalidad. Mis actitudes previas emergieron de los fragmentos muertos de mi vida, pero ahora emergen de la totalidad de mi ser.
***
"Estas teorías están prácticamente opuestas las unas a las otras," exclama Sara. "Epícteto quiere liberar a nuestra racionalidad de las prisiones de nuestros sentimientos, pero Bergson quiere liberar el flujo de sentimientos de la prisión del pensamiento racional. Para Dewey, las decisiones a largo plazo deberían ser liberadas de las experiencias momentáneas pero, para Krishnamurti, el momento presente debería ser liberado del pasado. Bergson quiere que mis acciones emerjan del pasado, pero Krishnamurti quiere que estemos en el momento presente. Dewey quiere que usemos la razón para lograr nuestros deseos personales, pero Epícteto quiere que la razón venza a nuestros deseos."
Linda asiente, pero, Juan interrumpe. "Estas teorías me hacen pensar en una experiencia personal reciente. El otro día encontré a una mujer joven e inmediatamente me sentí atraído por ella. Me dije a mí mismo: 'No, Juan, no te enamores ahora, acabas de terminar una relación, y necesitas estar solo por un tiempo.' Pero no ayudó. Las últimas dos semanas he estado luchando contra esta atracción, pero es más fuerte que yo. No puedo sacarme esa mujer de la mente, aunque racionalmente quisiera liberarme de ella."
"Y, ¿quién es tu 'Yo' que quiere liberarse?" pregunta Miguel. "Eres el pensamiento racional que quiere liberarse de la atracción, o eres la atracción que está luchando contra el pensamiento racional?"
"Hmmm... buena pregunta... Siento que esa atracción es un invasor externo, pero, no se por qué..."
Linda viene en su auxilio. "Me gustaría darles a todos ustedes una herramienta que puede facilitar la comprensión de nuestras 'teorías' de libertad' ¿Estás de acuerdo con que te interrumpa, Juan?"
"¡Claro!, sigue nomás."
"Podemos llamar a esta herramienta: el 'diccionario de conceptos'. Para entender lo que quiero decir, miren las teorías que hemos examinado. Verán que, aunque cada una de ellas trata de la libertad, cada una de ellas usa conceptos muy diferentes. Para Krishnamurti, por ejemplo, el concepto del pasado versus el concepto del presente es central. Para Epícteto, estos conceptos no son importantes. Para él, la distinción entre lo que controlamos y lo que no controlamos es crucial. Pero no para Bergson. Para Bergson el concepto central es el flujo holístico de la conciencia. Incluso, le da un nombre: 'duración'. Pero, para Dewey, el flujo de la conciencia es completamente irrelevante.
"Como ven, cada aproximación a la libertad se basa en conceptos centrales específicos. Cada teoría tiene un 'diccionario de conceptos' diferente."
"Nos estás diciendo," la interrumpe Sara, "¿que deberíamos buscar el diccionario de nuestra propia teoría?"
"Exactamente. Trata de ver cuáles son los conceptos que son relevantes en tu momento de libertad o de no-libertad. ¿Es el concepto de 'autocontrol'?, ¿de 'limitación'?, ¿O, tal vez, de 'auto-expresión'? Trata de apuntar los cuatro o cinco conceptos más centrales - no demasiados; porque, si no, se va a volver muy confuso. Este 'diccionario' les ayudará a formular su 'teoría' de libertad."
Los participantes, ahora, se dividen en pequeños grupos. Durante media hora se ayudan unos a otros a examinar las concepciones de libertad que están insertas en sus experiencias. En algún sentido, actúan entre ellos como consultores filosóficos mutuos. Juntos, apuntan patrones y los examinan, formulan 'diccionarios de conceptos', y desarrollan teorías personales sobre la libertad.
***
"¿Has terminado Miguel? Entonces, por favor, escoge una segunda experiencia de libertad y trata de trabajarla. Estoy segura de que tú eres más complicada que una sola teoría".
Finalmente, los participantes terminan su trabajo. Se juntan en un círculo para compartir lo que aprendieron. Juan explica el concepto central de su experiencia de atracción: 'desconexión'. Su atracción por la mujer estaba desconectada al resto de su vida interior. Estaba desconectada de sus otras emociones, de sus planes, de sus pensamientos. "Sentía como un cuerpo extraño en mi alma. Todo mi ser se rebelaba contra ello."
Otros también comparten sus experiencias. Sara se dio cuenta que su experiencia se centraba en los conceptos 'invasor externo' y 'luchador por la libertad'. Había sido libre, porque había logrado tomar una decisión a pesar de la presión de sus padres y en contra de la opinión de la gente. Para Felipe, los conceptos centrales eran 'espontaneidad', 'obstáculos', 'sin esfuerzo', 'deliberación'. Su experiencia era la de un flujo espontáneo, sin esfuerzo, sin planificación.
"Aprendí mucho sobre mí misma," dice Angela. "¿Pero qué hago con mi nueva forma de comprender las cosas?"
"Esa, claro que es una cuestión crucial," responde Linda. "Estamos empezando a descubrir algunas de las 'teorías' que caracterizan nuestras actitudes frente a la vida. Estas teorías pueden ser útiles en la vida cotidiana. Nos ayudan a organizar el mundo y a tratar con él. Son nuestras líneas guías: cómo tomar decisiones, cómo interactuar con otros, cómo alcanzar nuestras metas, cómo comprendernos a nosotros mismos. El problema es que estas teorías personales también limitan nuestro mundo. Convierten nuestra actitud frente a la vida en mecánica, estrecha y uni-dimensional. La realidad , después de todo, es mucho más amplia, más rica, mucho más multifacética que nuestras pequeñas teorías".
"Como la alegoría de la caverna de Platón," murmura Ana.
"Sí, en muchos sentidos, nuestras teorías personales son como la caverna de Platón. Pueden ser convenientes y prácticas, pero sólo nos dan sombras de la realidad."
"Entonces, ¿qué hacemos?" "¿Cómo salimos de nuestras cavernas?"
"Tendremos que explorar esta cuestión en nuestras reuniones futuras."