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Filosofía espiritual -  Práctica filosófica y más allá

 
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Textos para leer y contemplar


 

CURSO DE PRÁCTICA FILO-SÓFICA
 
LECCIÓN 4: SOBRE LOS PATRONES
Traducido por Carmen Zavala
 
 
Para trascender nuestro estrecho parámetro, primero tenemos que explorar sus límites. Nuestro primer paso es examinar sus patrones.
 
Normalmente el repertorio de mis pensamientos, emociones y comportamientos es limitado. Solo cubre una pequeña parte del vasto repertorio de las posibilidades humanas. En ese sentido mi repertorio está limitado a determinados tipos, en otras palabras, a determinados patrones.
 
Un patrón implica una estructura. Significa que mis pensamientos, emociones y comportamientos no son un montón de componentes arbitrarios, sino que se relacionan entre ellos de maneras algo particulares.
 
El tipo más simple es la repetición. Un ejemplo es cuando una persona aprovecha toda oportunidad para pelearse con otros. Se pasa todo el tiempo haciendo lo mismo.
Pero muchas veces es mucho más complicado. Puede consistir de varios tipos de pensamientos, emociones y comportamientos que están interconectados por un tema en común. Por ejemplo, si me gusta usar ropa llamativa, me gusta chocar a la gente con mis comentarios escandalosos y me aburro cuando estoy solo conmigo mismo, y fantaseo con ser una estrella de cine, entonces estos puntos dan vueltas a un tema común: Busco ser el objeto de la atención de la gente.
 
Algunas veces se objeta que los patrones emocionales o de comportamiento no son un tema de la filo-sofía, sino de la psicología. Pero esto es incorrecto. Detectar patrones no es ni filosófico ni psicológico – es simplemente observar los hechos. La diferencia entre filo-sofía y psicología es qué hacemos con los patrones observados. Si, por ejemplo, buscamos el mecanismo emocional que produce este patrón, entonces probablemente estaremos haciendo psicología. De lo contrario podemos usar el patrón para examinar la concepción del mundo de la persona - su modo de entenderse a sí mismo, su filosofía de vida. Entonces estaremos haciendo filo-sofía.
 
 
UN EJEMPLO
Miriam es una estudiante universitaria. Es un poco tímida, pero muy dulce y amistosa. Y sin embargo, extrañamente, no tiene ningunos buenos amigos.
 
Muchos estudiantes dirían la misma cosa sobre ella: Cuando la conoces primero, es encantadora. Su sonrisa es mágica y su voz profunda hace que sientas que estás totalmente con ella. Y efectivamente, está feliz de escucharte, de ayudarte y de alentarte. Entonces piensas que ha tomado un interés especial en ti, y que llegarán a ser grandes amigas. Pero entonces sucede algo raro: Te das cuenta de que es imposible llegar a acercarte más a ella. Sigue siendo amable y servicial, pero encuentra todo tipo de excusas para evitar encontrarse demasiado contigo.       
 
Laura, una compañera de clase, se sintió herida por el comportamiento de Miriam. Le preguntó a Miriam directamente si la estaba evitando. Miriam se sintió mal por herir a Laura y pidió mil disculpas. Y durante las tres semanas siguientes trató de reivindicarse: Se sentaba junto a Laura en la clase, salía con ella a la cafetería y era aún más encantadora que de costumbre. Pero pronto la relación comenzaba a aburrirla. Y a fin de mes de nuevo empezaba a evadir a Laura.
 
Otra compañera de clase, Amelia, reaccionó de manera más agresiva a la actitud de Miriam. La confrontó directamente, le alzó la voz y la acusó de traición. La cara de Miriam esbozó una sonrisa amable e indiferente: “Qué aburrida” se dijo a sí misma. “No vale la pena”, y la borró de su corazón.
 
Cuando examinamos esta historia, notamos un patrón que conecta los diferentes episodios: Miriam es una conquistadora: conquista los corazones de la gente alrededor de ella. Se preocupa por ellos, pero solo si no están demasiado cerca, porque las relaciones profundas no le interesan. Y cuando una conquista le parece imposible (como en el caso de Amelia), pierde interés. Resumiendo, su patrón parece ser el de una coleccionista de corazones.
Un proceso filo-sófico puede explorar este aparente patrón en más detalle, examinar de manera más completa cómo es que éste se expresa en la vida cotidiana de Miriam, como se conecta con otros patrones, y qué concepción (‘teoría`o `visión del mundo`) expresa.
        
 
EN LA PRÁCTICA FILOSÓFICA  
En la consultoría filosófica empezamos investigando el perímetro del consultante, para hacerlo empezamos explorando sus patrones – emocionales, cognitivos y de comportamiento. (Esto va a permitir a la consultante examinar sus concepciones, y luego  ir más allá de ellas).
 
Pero acá surge una tentación muy común. La consultante muchas veces viene a la consultoría con un problema específico: un dilema en el trabajo, un problema conyugal, insatisfacción consigo misma, etc. El consejero muchas veces está tentado de buscar soluciones.
 
Desde la perspectiva de la presente aproximación, esto es un error. La consultora filo-sófica no es una terapeuta conyugal ni es una consultora profesional. Su trabajo no es resolver problemas, sino guiar a la consultante en una travesía de autoexploración. Y un buen punto de partida es fijarse en estos hechos: en cómo la persona se comporta, piensa y siente – en otras palabras, en patrones.
 
El siguiente ejemplo ilustrará este punto:
 
Jorge, un programador de computadora llega donde el consultor quejándose de que las cosas no están yendo bien en el trabajo.
 
“El trabajo ya no es divertido”, dice, “El nuevo jefe está supervisando qué es lo que todos están haciendo. Es exigente. Y ya no me siento natural y a gusto. Ya no fluyo con el trabajo. Y lo peor es que todo el mundo en el trabajo está contento con el nuevo jefe. Ahora toman el trabajo ‘en serio’. ¡Qué lata!”
 
“¿Puedes decir más sobre cómo te sientes en esta nueva situación?”
 
“Me aburro. Antes de que viniese él, la oficina estaba llena de vida. Convertíamos todas las tareas en un juego: ¿quién resuelve este problema informático primero? (esta era ,a propósito, mi propia idea, pero a todos les gustaba). Ahora todos están tan serios. Ya no cuentan historias divertidas. Ya no conversan. Y les encanta el nuevo jefe porque les ofrece ‘retos profesionales’. Es un asco.”
 
A estas alturas el consultor tiene que resistir la tentación de buscar soluciones satisfactorias. La Filo-sofía no está en el negocio de producir satisfacción. Su camino es el camino de la autocomprensión, de la sabiduría.
 
El consultor sensible notará que Jorge usa un vocabulario muy específico: divertido, emocionante, natural, flujo – versus aburrido, serio, sin vida. Sugiere un tema común, o un patrón: busca diversión.
 
Para el filó-sofo, esta observación es una puerta de entrada para explorar el perímetro de Jorge.
  
“Parece, Jorge, que la diversión es importante para ti.”
  
 Puede que ahora empiecen a explorar este aparente patrón de búsqueda de entretenimiento: si realmente caracteriza sus actitudes (a veces nuestra impresión inicial está equivocada), qué tipo de diversión busca, cómo se manifiesta en diferentes situaciones, a qué sentimientos está asociado, etc. Una vez que el patrón empieza a ser expuesto, es tiempo de avanzar hacia el siguiente paso: explorar la concepción (visión del mundo, filosofía) que subyace al patrón de Jorge.
 
 
EJERCICIO
Piensa en dos o tres personas que conoces, que se comportan de manera diferente en situaciones similares. Por ejemplo, piensa en cómo dos de tus amigos miran televisión y cómo reaccionan frente a un partido de fútbol o a las noticias.
 
Ahora trata de caracterizar la actitud de cada uno de ellos en estas circunstancias (p. ej. la reacción y las emociones de cada persona frente a la televisión). Escribe una lista de características de cada persona y se lo más específico que puedas. Luego trata de ver si cada lista puede ser caracterizada por un tema(s) común(es), o patrón(es). La diferencia entre las dos personas puede ayudarte a agudizar tus observaciones.
  
 

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