CURSO DE PRÁCTICA FILO-SÓFICA
LECCIÓN 5: DE LOS PATRONES A LAS CONCEPCIONES
Traducido por Carmen Zavala
Mis patrones – mis patrones emocionales, de comportamiento y de pensamiento – expresan mi actitud hacia mi mismo y hacia los demás, mi modo de interpretar el mundo y de entenderlo. Mis patrones, en otras palabras, expresan mi concepción del mundo. Esta concepción es parte de lo que define los límites de mi mundo – mi PERÍMETRO. Y mi perímetro es lo que yo , en tanto consultor filo-sófico, aspiro a trascender.
Más específicamente, estamos constantemente interpretándonos a nosotros mismos y nuestro mundo, no solo en nuestros pensamientos, sino principalmente a través de nuestras emociones y comportamientos. Por ejemplo, cuando me avergüenzo de algo que hice, este sentimiento es como una afirmación: “Este tipo de accionar es deshonroso.” O, si me angustia la posibilidad del fracaso cada vez que me enfrento a una tarea, entonces esta angustia probablemente quiera decir (entre otras cosas): “El éxito es muy importante en la vida”. Y si constantemente trato de controlar a mi esposa o a mi esposo, entonces mi comportamiento puede ser que exprese la idea de “Amar significa poseer”.
En este sentido, a través de nuestras actitudes cotidianas expresamos nuestra concepción de la vida, muchas veces sin ser conscientes de ello. Nuestra actitud frente a nuestros amigos expresa nuestra comprensión del significado de la amistad. Nuestro comportamiento en los pleitos entre vecinos dice mucho de nuestra concepción de justicia. Nuestras elecciones y miedos y expectativas y respuestas se remiten a las cuestiones básicas de la vida.
Tenemos entonces, que todos somos filósofos, aunque no todos seamos filósofos buenos o profundos. Pero la mayoría de nuestras “teorías” filosóficas son algo que VIVIMOS en nuestra vida cotidiana, no es algo sobre lo que estemos PENSANDO. Son nuestras “concepciones vividas”.
Estas concepciones tienen un papel importante. No podemos vivir en nuestro mundo sin interpretarlo. Pero muchas veces también son nuestra prisión, porque no dan una perspectiva de la vida superficial, rígida y unilateral. Limitan los vastos horizontes de la existencia humana a una interpretación estrecha, a un rango restringido de posibilidades. Ese es nuestro PERÍMETRO – el mundo tal como es definido por nuestros patrones y concepciones.
EN LA PRÁCTICA FILO-SÓFICA
Si la meta de la práctica filosófica es trascender los muros de nuestro estrecho perímetro, entonces el primer paso debería ser explorar estos muros. Es mucho más fácil trascender lo que ves y entiendes. Ese es el motivo por el cual normalmente empezamos el proceso de la práctica filo-sófica explorando nuestro perímetro – nuestros patrones, las concepciones expresadas en esos patrones, y los poderes que los animan.
En los GRUPOS DE CAMARADERÍA FILOSÓFICA, los compañeros comparten sus experiencias y observaciones personales para investigarlas juntos entre todos. El grupo no se interesa por opiniones y teorías abstractas, sino principalmente por concepciones vividas. Al mismo tiempo su propósito no es analizar miembros individuales, sino más bien escuchar juntos a la variedad de voces de la vida. Al examinar las experiencias-de-vida personales buscan entender los lenguajes con los que la vida habla dentro de nosotros, las concepciones que la vida expresa.
EJEMPLO
Daniel es un miembro de un grupo de camaradería filo-sófica, que se reúne una vez por semana. En las reuniones es muy activo y acomedido. Sus comentarios meditados ayudan a sus compañeros a examinarse a sí mismos y su actitud de empatía los anima a abrirse y contar sus experiencias privadas.
En su quinta reunión, Irena le dice: “¿Sabes qué Daniel? Has alentado a todos a hablar de sí mismos. Pero seguimos sin saber nada sobre ti.”
Daniel sonríe. “Bueno, y eso te hace sentir incómoda?”
Y la conversación se dirige ahora hacia los sentimientos de Irena.
Roger interrumpe: “¡Lo has hecho de nuevo Daniel! Has cambiado el tema y has evitado así hablar de ti mismo.”
“¿Ah sí? Daniel pregunta asombrado. Piensa un poco, y luego se da cuenta que Irena y Roger están el cierto. “Sí, gracias por señalárnoslo. Definitivamente trato de no exponerme. Un patrón interesante, ¿no? Tal vez sea algún tipo de mecanismo de defensa...”
“Recuerda”, lo interrumpe Bruno, “no estamos haciendo psicología aquí. Estamos haciendo práctica filo-sófica. La pregunta es, qué es lo que dicen tus patrones, no los mecanismos psicológicos detrás de ellos.”
“¿Te gustaría que el grupo discuta esto, Daniel?”, le pregunta Jessica.
Daniel frunce el ceño. “No se, no quiero ser el tema de su conversación.”
“No te preocupes, Daniel, no vas a ser el tema. El tema principal es el auto-exponerse. Después de todo esto es un grupo de camaradería filosófica, y no de consultoría grupal. Necesitamos sus experiencias para poder investigar juntos lo que significa exponerse a sí mismo.”
“De acuerdo, acepto. Hagamos que el auto-exponerse sea el tema de esta reunión.”
Daniel ahora trata de explicarse. “Cuando hablo sobre mí mismo y todos ustedes me escuchan, me siento como un bebe, y ustedes son los adultos que cuidan de mí.” También les cuenta sobre algunas experiencias relacionadas.
Otros compañeros comparten sus experiencias de auto-exponerse, y a través de esta comparación obtienen una perspectiva mayor sobre lo que estas experiencias dicen – es decir, de los que las concepciones expresadas en ellas dicen.
Para agudizar sus observaciones, también discuten posibles teorías sobre la exposición. Se menciona a Sartre (avergonzarse es ser objetivado por la mirada de otra persona), así como a Nietzsche (con amigos “no se debe querer ver todo”). Así el grupo de camaradería filosófica desarrolla una red de concepciones de auto-exposición, que echa luces a sus casos personales. La vida habla en sus vidas en una variedad de voces que están interrelacionadas de maneras complejas.
“Estoy empezando a entender mi actitud“, dice Daniel. “No me gusta ser el centro de atención. Pero no es porque sea tímido. Es porque no me gusta cuando otros hacen cosas por mí, o me hacen cosas. Odio ser un recibidor, odio ser pasivo. El presupuesto es: Si soy un receptor pasivo, entonces desaparezco, no soy nada. Solo existo si doy, si ayudo, si actúo.”
“Una concepción filosófica interesante”, dice Bruno. “Existir significa actuar sobre otros. Recibir acciones significa no existir.”
“Exactamente. Tal vez sea una teoría controvertida desde un punto de vista lógico, pero eso es quien soy. Y ahora puedo ver como esa concepción se relaciona con muchas otras cosas en mi vida.”
EJERCICIO
Lean los casos de Miriam y Jorge en la Lección 4 de este curso. Noten los patrones encontrados en las actitudes de Miriam y Jorge. ¿Qué concepciones expresan estos patrones? (Para contestar esta pregunta tal vez sea necesario agregar detalles imaginarios a las dos historias.)