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Filosofía espiritual -  Práctica filosófica y más allá

 
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Textos para leer y contemplar


 

 
CURSO DE PRÁCTICA FILO-SÓFICA
 
LECCIÓN 8: PREGUNTÁNDOSE SOBRE LA CUESTIÓN DE IR MÁS ALLÁ 
Traducido por Carmen Zavala
  
 
He examinado mi vida cotidiana, noté cómo estaba encerrada en un perímetro limitado, estudié las paredes de esta caverna platónica - ¿A partir de de acá hacia donde voy?
Es hora ahora para la segunda parte de la travesía filo-sófica: tratar de salir de la caverna. ¿Pero cómo lo hago?  
      
Para responder esta pregunta veamos primero en qué parte del proceso filo-sófico nos encontramos.
 
***
 
En las últimas lecciones se describió la parte inicial de la travesía filo-sófica: explorando nuestro perímetro o la caverna platónica en la que estamos encerrados. Como hemos visto, este proceso puede ser descrito en términos de cinco pasos principales: Empezamos por examinar las experiencias personales y la vida cotidiana. Segundo, notamos los patrones en el comportamiento, emociones y pensamientos de la persona. Tercero, exponemos las concepciones (o "teorías") que subyacen a esos patrones. Cuarto, identificamos las fuerzas que mantienen esos patrones y concepciones. Y quinto, filosofamos sobre las concepciones de las personas, o más generalmente sobre el perímetro (patrones, concepciones, fuerzas).
 
El resultado de este proceso es un mejor entendimiento de la estructura de nuestro perímetro: las piezas básicas que lo constituyen, su lógica interna, sus presupuestos ocultos e implicancias. Ahora podemos entender mejor las paredes de la caverna platónica en la que vivimos.
 
Claro que este esquema de cinco pasos, es demasiado esquemático y hasta crudo. Un proceso realmente filo-sófico no puede ser capturado con fórmulas. Es creativo, dinámico, con un final abierto, personal y muchas veces en el proceso se retrocede y se avanza de un lado a otro entre los cinco pasos. Sin embargo este esquema a pesar de sus limitaciones, es un esbozo bastante útil en la primera etapa del proceso filo-sófico: la exploración del perímetro.
 
¿Pero una vez que hemos alcanzado cierta comprensión de las paredes de nuestro perímetro, qué es lo siguiente que hacemos? Presumiblemente querramos salir más allá de las paredes de esta prisión, querramos salir de nuestra caverna – ¿pero cómo?
Acá deberíamos cuidarnos de una tentación peligrosa. Vivimos en una sociedad pragmática, tecnológica y que promueve la constante satisfacción. Por ello, podemos sentirnos tentados de pensar que la tarea de la filo-sofía es reparar o mejorar el perímetro de una persona, al igual que reparamos un televisor malogrado. Puede ser una tentación, en otras palabras, tratar de modificar el perímetro de la persona para hacerlo más funcional y satisfactorio. Por ejemplo, si Esteban tiene problemas con su mujer, entonces un filósofo puede querer ayudarle en cambiar su actitud con respecto al matrimonio para mejorar su relación. O si María está insatisfecha consigo misma, el filósofo se puede sentir tentado de hacerle desarrollar una comprensión más positiva de sí misma.
 
Desde la perspectiva de la filo-sofía, esto es un error. Claro que no hay nada de malo con resolver problemas personales, pero esa no es la tarea de la filo-sofía. Así como la filosofía no se ocupa de reparar televisores malogrados o de curar problemas médicos, así tampoco se ocupa de resolver problemas personales o de producir satisfacción. La filo-sofía es una búsqueda de sabiduría y de comprensión. Una vez que se convierte en una herramienta para resolver problemas, una vez que se dedica a la satisfacción más que a lo profundo, se vuelve algo superficial y trivial. Lo que había sido un intento de entender la realidad se convierte en un simple medio para algún producto práctico.
Es más la idea de modificar los perímetros muchas veces no es realista. Los perímetros son muy resistentes al cambio. Las fuerzas que mantienen nuestros patrones y concepciones son extremadamente poderosas y la simple comprensión filosófica normalmente no permite superarlos. Es más, aún si el filósofo lograra modificar el perímetro de la persona, el resultado es simplemente reemplazar un perímetro con otro perímetro, o cambiar una caverna con otra caverna. Pero como explica la alegoría de la caverna de Platón, la meta de la filo-sofía no es hacer nuestra caverna más cómoda. Más bien es ir más allá de nuestra caverna, es más, ir más allá de todas las cavernas hacia una realidad más grande.
 
¿Pero qué significa el salir de nuestra caverna, o ir mas allá de nuestro perímetro?
Esa es la Gran Pregunta de la práctica filo-sófica. Es una pregunta sobre la esencia de la filo-sofía. Y es muy importante aquí evitar respuestas rápidas y técnicas pre-hechas, y en vez de ello detenerse y reflexionar. Como filó-sofos nuestro reto es responder a esta cuestión sin trivializar el significado de sabiduría y comprensión, sin confiar en los slogans familiares y las tendencias populares, sin permanecer presos del conocimiento que ya poseemos, sin vender nuestra alma al juego económico de la oferta y la demanda y la satisfacción de las necesidades. Nuestro reto es ir mas allá de las fórmulas existentes y las normas sociales e ideas establecidas.
 
Ningún método pre-hecho puede ayudarnos ahora. Es necesario abrirnos al asombro, la perplejidad e incluso a la confusión. Solo si nos vaciamos de las concepciones e ideas con las que estamos familiarizados, podemos esperar dar el gran salto. Solo si nos liberamos de actitudes tipo "yo se" y "yo manejo la situación" podemos esperar continuar en el camino hacia la sabiduría. Para poder encontrar, primero tenemos que perder- tenemos que perder las paredes cómodas y seguras de nuestra caverna.
 
 
EN LA PRACTICA FILOSOFICA
 
Aquellos que dirigen talleres filo-sóficos y que hacen consejería filosófica saben que la parte inicial del proceso filo-sófico – la exploración del perímetro – normalmente se desarrolla rápida y productivamente. En unas cuantas sesiones puede ser que la persona descubra elementos nuevos de autocomprensión, aprenda nuevas maneras de entenderse a sí misma y se de cuenta de una serie de aspectos nuevos de su mundo. Como resultado puede ser que desarrolle grandes expectativas: continuar adquiriendo más y más elementos nuevos de comprensión, llegar a conocer los secretos ocultos de sus frustraciones, e incluso encontrar rápidamente modos de cambiarse a sí misma.
Pero ese no es el modo como se da el proceso filo-sófico. El aprendizaje de uno mismo no puede continuar indefinidamente al mismo ritmo y de la misma manera. Después de un período de nuevos descubrimientos, el perfil del perímetro se vuelve más claro y más conocimiento de sí mismo no ayudaría ya mucho. Es tiempo de dejar de adquirir conocimiento y dar un paso adelante. Es tiempo de dejar de mirar nuestro perímetro y en vez de ello es hora de mirar más allá de sus limitaciones. Ahora tenemos que abrirnos a lo que está más allá de nuestras actitudes y concepciones familiares y mantenernos abiertos en asombro y perplejidad, sin conocimiento, sin soluciones, sin métodos.
 
Esto requiere de un cambio de actitud. El papel del filó-sofo, por ello, es el de dirigir al participante al punto de la apertura al asombro: ¿Cómo continúo desde aquí? No lo se. Mi perímetro me está más claro. Me pregunto cómo ir más allá de él.
Y el reto está en resistir la tentación de encontrar técnicas y soluciones rápidas, porque solo nos dejarían dentro del viejo perímetro ya conocido. La tarea es permanecer en esta apertura y apreciarla como una apertura.
 
 
EJEMPLO
 
Pedro siempre se ha considerado una persona criticona a la que le gusta criticar y juzgar. Pero cuando empieza a asistir a un taller filo-sófico semanal, descubre que esta tendencia expresa toda una visión del mundo. Se da cuenta de que en su mundo hay una diferenciación central entro lo que vale la pena y lo que no vale nada: ver una película es una pérdida de tiempo, mientras que discutir de política es productivo; la medicina es valiosa, mientras la filosofía académica es un discurso vacío; flirtear no tiene ningún sentido, mientras que las relaciones románticas duraderas están llenas de sentido.
Después de algunas sesiones y ejercicios filo-sóficos Pedro se da cuenta que su actitud expresa una teoría: Nada tiene valor alguno, si no produce un producto que puede ser adquirido y poseído: conocimiento, habilidades, dinero, poder, seguridad. Es más, incluso trata a sus amistades como posesiones.
 
Pedro se da cuenta de lo estrecha y limitante que es su actitud y quiere ir más allá de ella. “De ahora en adelante no voy a limitarme a actividades productivas. Voy a ver películas. Voy a chatear con amigos. No voy a tratar de poseer nada.” 
 
Pero esto resulta extremadamente difícil. Se da con que sus antiguas actitudes permanecen con él. Las actividades “no-productivas” lo aburren y no sabe cómo hacer para cambiar esto.
 
Finalmente logra disfrutar de una película. De todas maneras queda insatisfecho. “¿Cuál es el punto de todo esto?”, le dice a Linda, la filósofa encargada del taller. “Antes odiaba ver películas y ahora tal vez empiecen a gustarme. ¿Y qué? Simplemente he cambiado mis hábitos. No he obtenido ningún resultado. Esto no vale la pena.”
 
“Me parece que estás diciendo”, le contesta Linda, “que reemplazar un patrón con otro patrón, no es suficientemente bueno para ti. Quieres que nuestro taller te de mejores resultados.”
 
“Exactamente”, dice Pedro.”Quiero obtener algo mejor de esto.”
 
“Quieres obtener algo mejor... muy interesante. Algo mejor versus algo carente de valor.”
Pedro piensa sobre esto. “Me doy cuenta de lo que estás diciendo, Linda: Sigo pensando en los mismos esquemas antiguos. Estás diciendo que aún cuando trato de salir de mi perímetro, sigo siendo el mismo viejo Pedro.”
 
Ahora está confundido. “Esto es como Trampa 22. Si trato de salirme, es a mí a quien sacan. Esto es tan confuso. ¿Qué debería hacer? He tratado muchas cosas pero nada funcionó. ¡No se a donde ir a partir de acá!”
  
“Quédate donde estás,” le contesta Linda. “Estás en un buen sitio. No te preocupes por tu confusión. Tu confusión significa que ya estás empezando a ir más allá de donde estabas antes – más allá de tu conocimiento de lo que es valioso y lo que carece de valor.”
 
 
EJERCICIO
 
Obsérvate durante varios días, centrándote en algunos patrones de tu comportamiento y emociones. Trata de mirarte a ti mismo con nuevos ojos, por decirlo de alguna manera, sin tomar como evidente el modo en que normalmente te sientes y te comportas. Una manera de hacerlo es pensando en cómo otras personas se comportarían de manera diferente en situaciones similares: en las que tú eres hablador otras personas tal vez permanezcan calladas, en las que tu estés ofendido otras tal vez se rían y así sucesivamente. No te juzgues, sólo observa. El objetivo es que no veas a tus comportamientos y actitudes como algo natural y obvio como normalmente parece, sino conteniendo una cierta medida de extrañeza y arbitrariedad. Tu objetivo, más específicamente, es experimentar esa actitud interior de asombro cuando te observas a ti mismo
 

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